La querella de Julio Iglesias amenaza con el cierre de eldiario.es
¿Cuánto cuesta defender la información cuando el demandante es una de las mayores fortunas musicales de España? La respuesta provisional la tiene eldiario.es, que según las informaciones difundidas ha reconocido que una querella de Julio Iglesias podría suponer su cierre y que, además, el proceso será largo. El medio dirigido por Ignacio Escolar se enfrenta a la ofensiva legal del cantante después de publicar una investigación sobre denuncias de presuntos abusos y trata de personas.
El temor de un medio al borde del abismo
Las palabras atribuidas a la redacción —«sería nuestro cierre, será un proceso largo»— resumen el cuadro: una querella criminal no solo implica un desgaste judicial de años, sino un coste que un medio digital con ingresos por publicidad y suscripciones no siempre puede soportar. En el debate público, un sector celebra el varapalo, convencido de que el diario actuó con ligereza al publicar acusaciones sin pruebas concluyentes. Otro considera que la querella es un intento de amordazar a la prensa con dinero, una táctica habitual cuando el poder económico se siente amenazado.
¿Cuánto cuesta una querella contra un periódico?
En España, los procesos por injurias y calumnias pueden alargarse durante años. Cada instancia consume tiempo de abogados, procuradores y peritos, y la condena puede incluir indemnizaciones millonarias. Para un medio como eldiario.es, fundado en 2012 y dependiente de socios y publicidad, una sentencia adversa sería un golpe financiero difícil de absorber. La ironía del asunto es que el presunto acosador, como le describen algunos, tiene recursos casi infinitos para litigar hasta la extenuación; la presunta víctima económica, el periódico, no puede permitirse ni el tiempo ni los costes.
El 'presunto' que partió el debate
El uso de la palabra «presunto» en la información original no ha aplacado las críticas. Quienes defienden al medio señalan que el término protege la presunción de inocencia; quienes le atacan responden que afirmar la veracidad de los hechos y añadir luego «presunto» es un ejercicio de cinismo. La discusión se ha trasladado al terreno de la prueba: se ha citado el dato de que las denunciantes habrían seguido enviando felicitaciones navideñas al cantante años después de los supuestos hechos, un detalle que algunos consideran incompatible con la versión de un abuso continuado.
La demanda de conciliación, una puerta de salida
Uno de los datos más relevantes del proceso es que la demanda de conciliación presentada por Julio Iglesias se limita a pedir rectificación y disculpa, no una compensación económica inmediata. Eso ha llevado a algunos analistas a interpretar que existe margen para un acuerdo: «si estuvieran acojonados, rectificarían». La puerta de salida está ahí, pero la querella continúa. Mientras tanto, otros medios que dedicaron especiales a las denuncias han guardado un silencio significativo, como si el contraataque jurídico hubiese helado las redacciones.
Con una fortuna construida durante medio siglo, Julio Iglesias puede permitirse el lujo de esperar. La prensa, en cambio, vive al día. Al final, la libertad de información tiene un precio, y este caso está determinando cuál es. La pregunta es si alguien está dispuesto a pagarlo.