Ben Gvir tuitea «Todo Líbano debe arder» y X lo etiqueta sin borrarlo
«Por cada lágrima de una madre israelí, mil madres libanesas deben llorar. ¡Todo Líbano debe arder!». Con esa frase, el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, publicó un tuit que ha desatado la polémica y obligado a la plataforma X (antes Twitter) a colocar una nota informativa. Pero la red social no lo borró: su política de «figuras relevantes» permite que ciertos mensajes de líderes políticos se mantengan aunque inciten a la violencia. La nota indica que el contenido viola las normas, pero que se conserva por interés público. La decisión reabre el debate sobre los límites del discurso de odio cuando lo emite un cargo oficial.
Las palabras de Ben Gvir: incitación o defensa
En el tuit, Ben Gvir justifica una represalia desproporcionada: «hay que volverse loco. Borrar. Aniquilar al terror». La frase «por cada lágrima de una madre israelí, mil madres libanesas deben llorar» es una escalada retórica que muchos analistas comparan con el lenguaje de genocidio. El propio Ben Gvir afirma haberle dicho al primer ministro que basta de respuestas medidas, y que en Oriente Medio «hay que volverse loco». No es la primera vez que el ministro, de extrema derecha, utiliza un tono beligerante, pero este tuit ha sido especialmente explícito.
La excepción de X para «figuras relevantes»
X aplica una política que permite que tuits de líderes mundiales que violan las normas no sean eliminados, sino etiquetados. En este caso, la nota dice que no se retira por tratarse de una figura relevante. La medida busca evitar la censura de debates políticos importantes, pero abre la puerta a que discursos abiertamente violentos se mantengan visibles. La plataforma ya ha sido criticada por decisiones similares con otros mandatarios.
Reacciones: del ojo por ojo a la comparación con el nazismo
Las respuestas al tuit no se hicieron esperar. Mientras unos defienden el derecho de Israel a defenderse, otros ven en las palabras de Ben Gvir una deriva totalitaria. La comparación con el discurso de líderes históricos como Hitler ha sido recurrente. Algunos comentarios han superado el límite de lo aceptable, como los que llaman al exterminio de un colectivo entero. El debate refleja la polarización extrema en torno al conflicto de Oriente Medio.
La paradoja final: un tuit que llama a la aniquilación de todo un país se mantiene en la red porque su autor es un ministro en ejercicio. Mientras tanto, Líbano sigue ardiendo, aunque no solo por las balas: también por las palabras.