El nieto de Paco Rabal, de icono sensual a actor olvidado
Era el heredero natural de una saga con mayúsculas. Nieto de Paco Rabal, con un debut nada menos que de la mano de Pedro Almodóvar en 'Carne trémula', y con un aplomo ante la cámara que desconcertó a crítica y público. Para muchos, estaba destinado a convertirse en el nuevo Antonio Banderas. No fue así.
El fenómeno tiene algo de enigma sociológico. El joven actor reunía todos los ingredientes del estrellato: apellido legendario, físico privilegiado y una naturalidad interpretativa que muy pocos de su generación podían exhibir. El revuelo mediático en torno a su figura fue inmediato, y durante un tiempo se habló de él como el nuevo sens symbol del cine español. Sin embargo, la carrera se desinfló con la misma rapidez con la que había despegado.
Las explicaciones no son unánimes. Hay quienes sostienen que el actor nunca terminó de encajar en el ambiente del celuloide, que sus entrevistas revelaban a alguien más interesado en vivir que en construir un currículum. Otros apuntan a decisiones personales que lo alejaron de los focos. Y no faltan quienes ven una mano oscura detrás de su desaparición, recordando que la industria es, a menudo, un círculo cerrado que castiga a quien no se pliega a sus reglas.
Lo cierto es que, décadas después, el balance es tosco. La promesa se desdibujó en papeles menores y el tiempo ha dejado huellas que cuesta reconocer. A sus 50 años, según las impresiones que circulan, el aspecto del actor dista mucho del de aquel joven que deslumbró en la gran pantalla. Un desperdicio, dirán algunos. Un aviso, replicarán otros, de que en el cine el talento no basta.