Turismo en España: récord en mayo y camino a los 100 millones anuales
El INE acaba de publicar los datos de mayo: 10,2 millones de turistas internacionales, un 9,5% más que el año pasado. Es la primera vez que se supera la barrera de los 10 millones en un mes de mayo. Con este ritmo, el hito de los 100 millones de viajeros al año —que parecía lejano— se sitúa en el horizonte de 2026. El mercado británico sigue siendo el rey: 2,18 millones de llegadas, un 21,3% del total, con un crecimiento del 6,1%.
Pero el optimismo de las cifras choca con la realidad en la calle. Mientras los datos oficiales dibujan un sector imparable, quienes viven en los destinos turísticos describen otra cosa: colas, precios disparados, servicios públicos tensionados y la sensación de que el beneficio lo recaudan unos pocos mientras los costes los pagamos todos. Algunos sostienen que el límite tolerable está en 80 millones y que superarlo es una barbaridad. Otros, más conspirativos, aseguran que las cifras son falsas y que en realidad hay menos turistas —argumento difícil de sostener cuando los aeropuertos y hoteles no dan abasto.
Lo que sí es cierto es que el contexto geopolítico juega a favor del Mediterráneo. Oriente Medio y el norte de África están inestables; Estados Unidos se ha encarecido; Rusia sigue cerrada. El europeo medio busca seguridad y cercanía, y España es el destino natural. Pero ese éxito tiene un precio: congestión, encarecimiento de la vivienda, infraestructura al límite y un modelo que, para muchos, genera más perjuicios que beneficios.
La pregunta clave sigue sin respuesta: el turismo es una máquina de hacer dinero, ¿pero para quién? El debate, como el propio sector, no da tregua.