Sustancia ilegal de Troya
La vida es efímera así que mera eficiencia
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Un verano de hace 15 años, un agosto como este, estaba viviendo con un colega en su casa del pueblo.
Alli estabamos malviviendo, trabajábamos en lo que podiamos para sacarnos algo, todo para gastarlo en alcohol y yerba.
Habia una vieja en la casa de al lado que siempre nos la estaba liando, se quejaba del olor a hierba, de los ruidos, etc... Luego por la mañana empezaba a hacer ruido e incluso aporrear alguna olla para no dejarnos dormir, la muy muyer que no me cae bien.
Pues la vieja, que vivía sola, nos enteramos que se fue con la hija unos dias a pasarlos con ella, la vieja también tenía un descendiente borracho y con poca gracia que iba y venía solo para sacarle el dinero a la acomodada muyer, la vieja era de dinero, de estas familias pudientes de pueblo que se quedan cobrando una buena paga de viudedad y no tienen gasto ninguno.
Pues una noche echando unos leños en la terraza, vemos al descendiente salir de la casa, hacer una maniobra extraña con la mano por la ventana, e irse con la novia, sabíamos que no iba a volver pronto y la vieja tampoco estaba.
Se lo digo a mi colega, yo desde el primer momento sospeché que había dejado la llave ahí, mi colega se reia como con negación pero yo bajé, salí a la calle, metí la mano por la ventana y magia, tenia una llave.
Nos empezamos a descorazonar, pero para más risas meto la llave en la puerta y abro la puerta... Lo primero que le digo a mi colega desde abajo es "esto es legal, no hay fuerza" y me meto para adentro.
Las pulsaciones me subieron a mil, estaba totalmente a oscuras en una casa ajena. Empecé a mirar por el salón y a esto que entra mi colega también a la casa, le hago gesto como de silencio con el dedo y me voy para arriba buscando el dormitorio de la vieja.
Nada más entrar encuentro encima de la cómoda lo que iba buscando, un cofrecito el cuál abro y estaba lleno de joyas y oro. Por un momento me lo pensé pero lo cogí todo, ahora ya con el corazón a 10000 pulsaciones, y le dije a mi colega "Vámonos".
Salimos de la casa, eché nuevamente la llave, la dejé en su sitio y adiós.
Hoy ha perecid la señora doña Clara. Mi colega, que sigue viviendo allí, me ha llamado para decírmelo.
Pido un minuto de silencio para la señora doña Clara, que me solucionó el final del verano.
DEP
Alli estabamos malviviendo, trabajábamos en lo que podiamos para sacarnos algo, todo para gastarlo en alcohol y yerba.
Habia una vieja en la casa de al lado que siempre nos la estaba liando, se quejaba del olor a hierba, de los ruidos, etc... Luego por la mañana empezaba a hacer ruido e incluso aporrear alguna olla para no dejarnos dormir, la muy muyer que no me cae bien.
Pues la vieja, que vivía sola, nos enteramos que se fue con la hija unos dias a pasarlos con ella, la vieja también tenía un descendiente borracho y con poca gracia que iba y venía solo para sacarle el dinero a la acomodada muyer, la vieja era de dinero, de estas familias pudientes de pueblo que se quedan cobrando una buena paga de viudedad y no tienen gasto ninguno.
Pues una noche echando unos leños en la terraza, vemos al descendiente salir de la casa, hacer una maniobra extraña con la mano por la ventana, e irse con la novia, sabíamos que no iba a volver pronto y la vieja tampoco estaba.
Se lo digo a mi colega, yo desde el primer momento sospeché que había dejado la llave ahí, mi colega se reia como con negación pero yo bajé, salí a la calle, metí la mano por la ventana y magia, tenia una llave.
Nos empezamos a descorazonar, pero para más risas meto la llave en la puerta y abro la puerta... Lo primero que le digo a mi colega desde abajo es "esto es legal, no hay fuerza" y me meto para adentro.
Las pulsaciones me subieron a mil, estaba totalmente a oscuras en una casa ajena. Empecé a mirar por el salón y a esto que entra mi colega también a la casa, le hago gesto como de silencio con el dedo y me voy para arriba buscando el dormitorio de la vieja.
Nada más entrar encuentro encima de la cómoda lo que iba buscando, un cofrecito el cuál abro y estaba lleno de joyas y oro. Por un momento me lo pensé pero lo cogí todo, ahora ya con el corazón a 10000 pulsaciones, y le dije a mi colega "Vámonos".
Salimos de la casa, eché nuevamente la llave, la dejé en su sitio y adiós.
Hoy ha perecid la señora doña Clara. Mi colega, que sigue viviendo allí, me ha llamado para decírmelo.
Pido un minuto de silencio para la señora doña Clara, que me solucionó el final del verano.
DEP