Cáncer antes de los 50: la incidencia global sube un 79% y falta la causa
¿Por qué el cáncer, una enfermedad asociada al envejecimiento, aparece cada vez más en gente que no ha cumplido los 50? La pregunta no tiene respuesta cerrada. El anuncio de que
Kate Middleton, de 42 años, padece un tumor y se somete a una «quimioterapia preventiva» ha vuelto a poner el foco sobre un fenómeno cuya explicación la propia comunidad científica admite no tener. Los números, en cambio, son tozudos: un estudio publicado en
BMJ Oncology calcula que la incidencia mundial de tumores entre menores de 50 años ha aumentado un
79% en tres décadas.
La edad sigue siendo el principal factor de riesgo. Un tumor empieza con una célula que crece sin control, y a más años, más probabilidad de que los sistemas de control del organismo fallen. Lo llamativo es que el incremento se esté detectando también en franjas que se suponían protegidas, y que nadie sepa decir con precisión de dónde viene.
¿Cuánto ha crecido el cáncer en menores de 50 años?
La cifra del
79% procede de un trabajo en
BMJ Oncology que compara tres décadas de registros. Sus autores señalan los factores de riesgo dietéticos, el consumo de alcohol y el tabaco como los principales asociados a los cánceres de aparición temprana en 2019. El cáncer es la primera causa de muerte en el mundo: la Organización Mundial de la Salud estima que alrededor de
10 millones de personas fallecieron por esta enfermedad en 2020.
En el debate se cita también una proyección de la Organización Mundial de la Salud según la cual los casos de cáncer aumentarán un
77% hacia 2050. Son proyecciones, no diagnósticos, pero dibujan una tendencia que ya no depende solo del envejecimiento de la población.
Qué tumores crecen más rápido: mama y digestivos
Una investigación estadounidense publicada en
Jama Network Open reveló que entre
2010 y 2019 la mayor incidencia de tumores en edades tempranas se produjo en el cáncer de mama, pero la expansión más acelerada correspondió al gastrointestinal (colon, páncreas, estómago), seguida por los tumores del sistema urinario y del aparato reproductivo femenino.
Otro estudio, este en
Science, señala que el cáncer de colon de aparición temprana está aumentando a nivel mundial y se prevé que se convierta en la principal causa de muerte por cáncer en personas de
20 a 49 años en Estados Unidos para 2030. Los autores admiten que las razones exactas siguen sin conocerse, y un tercer trabajo en
Cancer Discovery insiste en la misma idea: la proporción relativamente baja de casos hereditarios apunta a factores ambientales y de comportamiento.
Dieta, alcohol y tabaco: los factores que sí señalan los estudios
Obesidad, dieta rica en carnes rojas o procesadas, falta de actividad física, alcohol y tabaco. Esa es la lista que repiten los trabajos publicados, y sugiere que buena parte del problema se gesta mucho antes del diagnóstico: desde los primeros años de vida.
El azúcar ocupa un lugar propio en el debate. Se cita un estudio estadounidense que sugirió que tomar
dos o más bebidas azucaradas al día duplica el riesgo de sufrir un cáncer colorrectal antes de cumplir los 50 años. A eso se añade que la industria introduce azúcar en alimentos que no son dulces, lo que dificulta saber cuánto se ingiere realmente. Hay quien suma pesticidas, aditivos, metales pesados y sedentarismo; el problema de esa enumeración es que afecta a casi toda la población y, por tanto, explica poco por sí sola.
El paciente joven llega más tarde al diagnóstico
El oncólogo Martín Lázaro apunta a un factor incómodo: en gente joven puede haber incluso un
retraso diagnóstico. Ante un síntoma inespecífico no se baraja la posibilidad de un tumor precisamente por la edad, y eso puede implicar un peor pronóstico. Sobre la mejora de las técnicas diagnósticas como explicación del aumento, muestra recelos: los tumores acaban manifestándose de una manera u otra, «si no es a los 42, es a los 43».
La evidencia disponible es, en palabras de los especialistas consultados, todavía
incipiente y limitada. Hay tumores de pulmón en pacientes jóvenes a los que no les ha dado tiempo a que el tabaco les pasara factura, y eso obliga a mirar hacia factores genéticos que los métodos actuales no logran identificar.
Qué no sostiene la evidencia: del sobrediagnóstico a la vacuna
Hay quien sostiene en el hilo que parte del aumento es en realidad un exceso de diagnósticos: se detectan tumores diminutos que quizá nunca habrían dado síntomas, y el paciente acaba sometido a tratamientos agresivos. El caso más citado es el del cáncer de próstata detectado por PSA, donde el sobrediagnóstico y el sobretratamiento se denuncian desde dentro de la propia medicina. Es un debate técnico, no una ocurrencia.
Lo que no tiene respaldo es atribuir el fenómeno a las vacunas de ARNm. Un estudio
in silico sobre la interacción de la proteína espiga con p53 y BRCA es un análisis por ordenador: no demuestra causalidad ni efecto alguno en poblaciones reales. Los propios autores de las investigaciones sobre tumores gastrointestinales sitúan el origen en factores ambientales, conductuales y de estilo de vida.
De los 42 años de la princesa de Gales se ha discutido mucho, y con razón estadística: a partir de los 40 el riesgo de cáncer aumenta por el propio proceso de envejecimiento. Hay quien sostiene en el hilo que el aumento se da en todas las franjas de edad. «No se sabe por qué», admiten los oncólogos. Es la frase más honesta de todo el asunto y, también, la menos tranquilizadora.