El Parlamento Europeo se plantea decir adiós a Google como buscador
La noticia ha explotado con fuerza: el Parlamento Europeo ha dado el primer paso para abandonar Google como motor de búsqueda por defecto. Una medida que suena a gesto de soberanía digital, pero que muchos analistas reciben con la misma fe que una promesa electoral.
¿Qué ha aprobado exactamente la Eurocámara?
Según ha adelantado Xataka, la institución ha iniciado el proceso para desvincularse del buscador de Google en sus sistemas informáticos. La decisión, aún en fase temprana, pretende reducir la dependencia de gigantes tecnológicos estadounidenses y fomentar alternativas europeas. Sin embargo, los escépticos recuerdan que Bruselas lleva años anunciando movimientos similares sin que el ciudadano note cambios reales.
El escepticismo sobre la efectividad real
El análisis dominante entre quienes siguen de cerca la política digital europea es demoledor: se trata de un gesto político, no técnico. La sospecha generalizada es que el buscador que acabe implantándose no será más que un front-end que siga utilizando el motor de Google por detrás, pagándole lo que antes era gratis. O, peor aún, que el dinero destinado a crear una alternativa acabe en manos de los mismos de siempre: 'familiares y amigos de políticos' y empresas como Palantir, mientras las alternativas reales —Qwant, Firefox— siguen infrafinanciadas.
Las alternativas reales que ya existen
Mientras la burocracia da sus pasos de tortuga, usuarios anónimos llevan años utilizando Qwant, Ecosia o DuckDuckGo como buscadores, y Firefox ha sobrevivido a la embestida de Chrome. La brecha entre lo que la ciudadanía puede hacer por su cuenta y lo que las instituciones están dispuestas a implementar no deja de crecer.
Un futuro incierto entre subvenciones y promesas
El plazo para que el Parlamento Europeo ejecute realmente este cambio es una incógnita. Quienes han visto otros proyectos tecnológicos comunitarios —el coche autónomo, la nube europea— no esperan grandes resultados. Como resumen algunos con ironía: 'No sabrían ni dirigir un chiringuito de pipas, pero aspiran a sustituir a las tecnológicas más avanzadas del mundo a base de decretos'. La duda es si este paso acabará siendo un anuncio más o, por una vez, Europa demuestra que puede competir sin usar los servicios de quienes domina el mercado.
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