Vox y su relato de crisis: el partido que rentabiliza la indignación
¿Qué mensaje político consigue movilizar a miles de personas en plena pandemia y crisis económica? La respuesta la tiene Vox, que entre noviembre de 2020 y febrero de 2021 articuló una narrativa basada en tres ejes: la «invasión migratoria», la subida de la luz y la defensa del orden en Cataluña. Un análisis de los materiales difundidos por el partido en ese periodo revela una estrategia de comunicación emocional, simple y directa, diseñada para un electorado que se siente abandonado por el Gobierno.
La narrativa de la «invasión» y la culpa al Gobierno
El 19 de noviembre de 2020, una publicación atribuía a la diputada Ana Oramas haber «traicionado a los canarios» por su postura en inmigración. El término «invasión migratoria» se repetía como mantra, vinculándolo directamente a la acción del Gobierno. Esta retórica, caracterizada por un lenguaje alarmista y la atribución de intenciones malévolas a los adversarios políticos, era recurrente. No se ofrecían datos concretos sobre flujos migratorios o políticas alternativas; se apelaba al miedo y al sentimiento de pérdida de control.
La subida de la luz: el 70% del coste que no es energía
El 13 de enero de 2021, con la «mayor oleada de frío del siglo», Vox denunciaba un aumento del 27% en la luz y acusaba al Gobierno de abandonar a los españoles. Al día siguiente, Iván Espinosa de los Monteros afirmaba que «el 70% del coste de la factura eléctrica no tiene nada que ver con el coste de energía». Este dato, aunque impreciso sin el contexto regulatorio, se convertía en un arma política, sugiriendo que el Gobierno manipulaba los precios por razones ideológicas. La estrategia era clara: transformar un problema técnico (el diseño del mercado eléctrico) en un relato de traición gubernamental.
Cataluña y el llamado a la «ley y el orden»
De cara a las elecciones catalanas del 14F, Vox intensificó su mensaje securitario. El 30 de enero, Jorge Buxadé prometía «protección a los trabajadores, parados y dueños de negocios cerrados». El 1 de febrero, Santiago Abascal e Ignacio Garriga llamaban a «restablecer la Ley y el Orden». Los incidentes en Sabadell, donde independentistas rodearon a un candidato, servían para reforzar la idea de que la falta de autoridad era culpa del separatismo y sus aliados en el Gobierno central.
El cierre de un ciclo electoral
El hilo culmina con mensajes que celebran la «decisión muy acertada» de Santiago Abascal y critican a Alvise Pérez por no sumarse a la iniciativa. Se habla de «parar la invasión» y remar todos juntos, evidenciando una lógica de unidad frente a un enemigo común. Al mismo tiempo, se desliza una crítica a la izquierda: «Votan a la izquierda pensando que son Robin Hood, pero al final es tal su abuso que te acaban robando a ti». Una frase que resume la batalla cultural que Vox libra en el terreno de la economía doméstica.
Con estos mimbres, Vox construyó un relato cohesionado. Queda la pregunta de si, más de dos años después, ese mismo discurso sigue siendo efectivo o si el paso del tiempo y los cambios en la coyuntura han obligado al partido a modular su mensaje. Lo cierto es que, entonces, la fórmula funcionó.