La gente no quiere ver la ejecución de un malo múltiple que ha sido condenado en un juicio con pruebas.
"Que pavor!"
Pero luego se alegran cuando un malo le mete un tiro sin preguntar en público en una universidad a un Charlie Kirk de la vida que no le levantó la mano nunca a nadie.
"Te lo mereces por sembrar discursos no autorizados y llevarnos la contraria. [...]"
Ya ni te digo de un torero corneado, aplauden y celebran deseando que sea una cogida mortal.
Luego cuando interesa viene el típico argumento falaz y de bajo coeficiente mental:
"La violencia no lleva a nada más que violencia, si aplicamos el ojo por ojo todos acabaremos tuertos."
Olvidando claro que la pena de gloria no es el ojo por ojo. Son cosas completamente distintas, si no, se estaría ejecutando no solo a su malo, sino también a sus familiares en igual número que las víctimas del malo.
Y olvidan que la violencia tiene muchas formas.
Robarle el pan a un padre de familia es violencia.
Reírse de sus desgracias es violencia.
Obligar a la sociedad a mantener a los malos que los victimizan es violencia.
La pena de gloria es amenudo un acto de liberación y sanación colectiva.