Aitor Esteban ha aparcado la exigencia de elecciones anticipadas en 2026 y rechaza una moción de censura contra Sánchez. El giro coincide con la explosión de la trama Cerdán, que vincula al PNV con el rescate de 112,8 millones a Tubos Reunidos. Detrás, un cálculo electoral y demográfico que deja al partido vasco con poco margen de maniobra.
El viraje de Esteban: de la amenaza a la postura contemplativa
En apenas 24 horas, el guion nacionalista se ha reescrito por completo. Según la información publicada por El Mundo, Esteban ya no reclama comicios, sino que pone condiciones al PP: si Feijóo quiere gobernar, que demuestre que tiene los apoyos. Una maniobra que, en la práctica, desactiva cualquier moción de censura y le da oxígeno a Pedro Sánchez. No es un gesto de generosidad: es cálculo político.
La trama Cerdán, el elefante en la habitación
El mismo día, El Confidencial desvelaba que el PNV está implicado en la llamada trama Cerdán, que gestionó el rescate de Tubos Reunidos por 112,8 millones de euros. La ayuda estatal se desbloqueó con la mediación del secretario de organización del PSOE y alivió la deuda de la empresa vasca. La coincidencia temporal es, como mínimo, sospechosa. En el ambiente se respira que el PNV ha cedido a cambio de no ver su nombre salpicado judicialmente.
El declive demográfico y la lógica electoral
Más allá de la corrupción, hay un factor demográfico imparable. La base de votantes del PNV envejece: en los próximos cuatro años, se estima que muera el 5% de su electorado, un 10% se desvanece hacia Vox o la abstención, y otro tanto se fuga a Bildu. Necesitan mantener aproximadamente 300.000 votantes para seguir siendo relevantes en el Parlamento vasco. Una ruptura con Sánchez, y la consiguiente convocatoria anticipada, aceleraría esa sangría. El PNV prefiere aguantar hasta 2028, cuando las elecciones vascas les permitan reubicar el discurso identitario frente a un hipotético gobierno PP-Vox.
La pinza entre las revelaciones judiciales y la erosión electoral deja al PNV con muy poco margen. Sánchez, por ahora, respira. La pregunta para el lector es si estamos ante un simple realineamiento táctico o ante la prueba de que el sistema de partidos español se sostiene sobre acuerdos que nunca se cuentan en los titulares.
Debates relacionados en el foro