El primer ertzaina trans: incapacidad permanente y 76.000 euros
¿Qué hay que hacer para que el Estado te pague una pensión vitalicia y una indemnización de 76.000 euros? Según el caso de Otavio de Paula, basta con cambiar de sexo en el Registro Civil y alegar un trastorno adaptativo con ansiedad. Este agente brasileño de 48 años se ha convertido en el primer ertzaina en lograr la incapacidad permanente tras un conflicto laboral en la comisaría de Irún.
El caso Otavio de Paula: cambio registral y conflicto laboral
Otavio de Paula, natural de Río de Janeiro, se acogió a la Ley Trans en abril de 2023, poco después de su aprobación. A efectos legales pasó de ser hombre a mujer sin necesidad de cirugía. Ese cambio desató un conflicto en su comisaría, donde varios mandos del Departamento de Seguridad y del propio Cuerpo cuestionaron su uso de los vestuarios femeninos. El agente denunció acoso y discriminación, y los servicios médicos le diagnosticaron un trastorno adaptativo con ansiedad.
Las cifras de la incapacidad: 55% de la base y 76.000 euros
La Seguridad Social le ha concedido la incapacidad permanente total, lo que le permite cobrar el 55% de su base reguladora de forma vitalicia. Además, recibirá una indemnización de 76.000 euros en un plazo de dos años. En total, una cantidad que, sumada a la pensión, supera con creces el salario medio de un agente en activo. El propio Otavio ha declarado que no puede vivir con esto y que tiene a su madre a su cargo.
Las dudas sobre la compatibilidad: artes marciales y baja laboral
Durante los dos años de baja, Otavio ha seguido publicando en redes sociales su actividad como instructor de artes marciales, algo que ha llamado la atención de Asuntos Internos, que abrió varias investigaciones por supuestas incompatibilidades. El agente sostiene que todo era legal y que se trata de otra muestra de maltrato profesional. La pregunta que muchos se hacen es cómo puede una persona con un trastorno adaptativo con ansiedad entrenar y enseñar artes marciales con regularidad.
Las implicaciones económicas del caso
El caso ha reabierto la polémica sobre los incentivos perversos del sistema de incapacidades. Hay quien sostiene que la vía del cambio registral y la alegación de acoso se ha convertido en una puerta trasera para obtener pensiones vitalicias, mientras que otros defienden que la protección a las personas trans es un derecho innegociable. Lo cierto es que el coste de esta pensión y la indemnización recae sobre el conjunto de los contribuyentes, y el caso de Otavio no es el único: cada vez son más los funcionarios que logran incapacidades por ansiedad o depresión.
Mientras tanto, los agentes que madrugan para patrullar siguen cotizando para pagar pensiones ajenas. El sistema, como siempre, encuentra la manera de premiar la astucia.