La entrada para comprar vivienda ya supone el 31,5% del precio: el callejón sin salida de los ahorradores
Quien piense que con la hipoteca del 80% basta, lleva mal las cuentas. Entre el impuesto de transmisiones patrimoniales (ITP) y el acto jurídico documentado (AJD), Hacienda se lleva hasta el 11,5% del precio de la vivienda usada o nueva. El banco presta el 80% como máximo. Suma: el comprador necesita tener ahorrado el 31,5% del valor del piso. Con los precios actuales, eso son más de 80.000 euros para una vivienda estándar de 250.000 euros, como demuestra un caso real a 30 kilómetros de Barcelona.
La asfixia del ahorro previo
El problema no es solo la cuota mensual: es el capital inicial. La entrada de hoy, comparada con los precios de hace tres décadas, alcanzaba para pagar al contado un piso completo en los noventa. Un ejemplo ilustrativo: en 1991 un piso de 70 metros cuadrados en Sant Cugat costaba 54.000 euros más un 6% de ITP. Hoy, en la misma provincia, una vivienda nueva de 65 metros cuadrados se vende por 250.000 euros más un 11,5% de impuestos. La entrada necesaria (80.000 euros) casi duplica el precio total de la vivienda de entonces.
Brecha social hereditaria
El resultado es una sociedad que se parte en dos: quien hereda o recibe ayuda familiar puede saltar la barrera; el resto queda atrapado en el alquiler o en condiciones precarias. El modelo se asemeja más al de las economías rentistas que al de una movilidad social sana. Mientras, los discursos de «ahorrar en Netflix y viajes» chocan con la realidad de que la entrada actual equivale al precio total de un piso de hace apenas dos décadas.
Con estos cálculos sobre la mesa, la pregunta incómoda es cuántas generaciones harán falta para que el sueño de la propiedad deje de ser un privilegio de casta.
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