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EL CORONEL RETRETES
1 de febrero 2024
Divulgar, en su etimología, vulgus, significa vulgarizar, comunicar al vulgo, hacerlo entendible a los vulgares. De esta manera, los autotitulados divulgadores (científicos, climáticos, económicos, políticos…) no tienen otra función que convertir en vulgar, materias inaccesibles a las ignorantes masas engañadas. Si, además, estos divulgadores son altos funcionarios del Estado que aseguran divulgar información sobre el funcionamiento político y militar de ese mismo Estado al que sirven (algún cursi empezó a llamar a esto Geopolítica), esa divulgación no pasa de resultar mera propaganda; y ese divulgador no es otra cosa que un agente propagandista de la instancia militar para la que trabaja, un mercenario de la información, un espía de toda la vida.
Este parece el obvio caso del coronel del ejército español especializado en Seguridad e Inteligencia, Pedro Baños, vulgarmente conocido como El Coronel Baños, al mismo popular y ridículo nivel de El Coronel Tapioca o El Capitán Calzoncillos. La desfachatez de este sujeto sólo se puede comparar con la ingenuidad de quienes pueden dar credibilidad a este agente militar. Quizás la candidez de los seguidores del Coronel Baños (a partir de ahora, Coronel Retretes) sólo se puede justificar ignorando este dato: el mismo televisivo militar que analizaba en pleno 2020 la trayectoria y el origen del bicho chino ansioso del laboratorio de Wuhan, fue solo dos años antes, la primera opción a dirigir el Consejo de Seguridad Nacional (CSN) bajo designación del Jefe del Gabinete de la Presidencia de Pedro Sánchez. Es decir, para que se entienda de una vez por todas: el primer tipo elegido por Pedro Sánchez para dirigir los servicios de inteligencia de seguridad nacional que ejecutarían dos años después la más importante y monstruosa operación militar de inteligencia (Operación Elbichito), es el mismo tipo de la estirpe de los libres,que te sale en la tele en 2020, junto a Iker Jiménez, César Carvallo y Enrique de Vicente, dirigiendo el relato periodístico del bicho, el pangolín, y la maravillosa banderilla-solución que vendrá.
El Coronel Retretes es un agente gubernamental que se reunió el 7 de junio de 2018 en Moncloa con Pedro Sánchez y su perrito Iván Redondo, para asumir la Dirección de la Inteligencia y la Seguridad Nacional durante la Operación Elbichito. ¿Por qué no la asumió? Pues porque su labor resultaba “demasiado mediática”, y se optó por la segunda opción, su más discreto y desconocido colega, Miguel Ángel Ballesteros. Obvia decir que El Coronel Retretes continuó con su labor mediática previa, a pesar de tener currículo para ser el primer y más idóneo candidato al cargo: ostentó el puesto de Jefe de Contrainteligencia y Seguridad del Estado Mayor de la Unión Europea, fue alto funcionario de la Secretaría General de Política de Defensa, y trabajó en misiones internacionales de la OTAN (SFOR) y de la ONU (Sí, la misma ONU que cobija a la Organización Mundial de la Salud que nos ha torturado desde 2020 con confinamientos, cuarentenas, pasaportes, tests y banderilla obligatorias). ¿Y cuál es esa labor mediática que El Coronel Retretes realiza hasta hoy? Pues la de engañar a la gente.
Y en ese contexto hay que escuchar las recientes declaraciones del Coronel con respecto al arrepentimiento personal en su banderilla elbichito. No sólo en él, en otros agentes propagandistas, se está viendo un forzado cambio en el relato a repetir: ante la evidencia del aumento de mortalidad y proliferación de enfermedades cardio-neuro-vasculares debida a la implantación grafénico-neurotecnológica en la población, los medios de manipulación optan por la vía del error técnico. Es decir, como en 2024 ya no pueden sostener el delirante relato de la inmunidad, de la responsabilidad colectiva, de la protección de las banderilla que salvan vidas, la oficialidad va a mentir ahora en la dirección de que se cometió un error con las banderilla elbichito: no estaban suficientemente ensayadas, no se tuvo el tiempo necesario para decidir bien, no teníamos otra opción, los efectos secundarios fueron demasiados, existe el escape banderilla, no todas las personas reaccionaron igual al ARN(m), los peligros de la proteína Spike, las banderilla elbichito no eran de una plataforma segura… mentiras, memeces y paridas como estas se escucharán a partir de ahora, cada vez más, como forma de acolchar el impacto de estos crímenes de lesa humanidad en una sociedad idiotizada por propaganda y programas de televisión del estilo en los que participa este astuto. Un error se puede disculpar, entender, perdonar; un exterminio masivo como este, con premeditación y alevosía, jamás.
¿Hay algo en estas declaraciones que nos pueden servir antes de tirar de la cadena? Pues sí, hay dos frases que nos arrojan luz para el futuro inmediato. El Coronel Retretes dice:
1) “No me pienso volver a banderilla del elbichito.” Interpretación: la oficialidad pretende centrar el problema en la banderilla elbichito, para continuar con el proceso de implantación masiva grafénico-neurotecnológica, a través no solo de los otros tipos de banderilla, sino de todo tipo de medicamentos inyectables. Es muy probable que opten por usar la banderilla elbichito como chivo expiatorio cuando la mortalidad y las dolencias crónicas verdaderamente exploten en los próximos años en la población. ¿Qué necesidad hay de hacer la banderilla elbichito obligatoria, si acaban introduciendo lo mismo con cualquier tipo de inyección?
2) “Si me dicen que me tengo que volver a banderilla porque si no, no puedo salir de casa, no volvería a salir de casa.” Interpretación: pues que volverá a haber confinamientos masivos prolongados, esta vez justificados para los no medicado.
Vayamos afilando el hacha.
Y prepárate, Coronel Retretes, porque no habrá lugar en este mundo para esconderse.