PSOE: tolerancia cero con la prostitución, pero ¿y el patrimonio?
El PSOE ha anunciado una nueva normativa interna que contempla la expulsión de cualquier miembro que consuma prostitución, al tiempo que obliga a los integrantes de su Ejecutiva a comunicar cualquier incremento de patrimonio. La medida, presentada como un giro ético, ha sido recibida con escepticismo generalizado, en especial por la sombra de casos anteriores que salpican al partido.
La propuesta, de aplicarse, supondría un endurecimiento del código de conducta sin precedentes en un partido mayoritario español. Sin embargo, la memoria política pesa: el caso Tito Berni y el del exministro Ábalos, ambos vinculados a presuntos escándalos sexuales y de corrupción, resurgen cada vez que se habla de ética en el partido. La pregunta que flota es si la nueva norma se aplicará con el mismo celo hacia dentro que hacia fuera.
Dudas sobre la capacidad de control interno
La exigencia de declarar aumentos patrimoniales choca con la lógica de la prevención: ¿cómo detectará el partido lo que no detecta la justicia? El escepticismo es el tono dominante, y no faltan quienes recuerdan que la transparencia no se decreta, se practica. Algunos ven en la medida una maniobra de distracción frente a problemas de credibilidad más profundos.
Ironía y reproches en la respuesta ciudadana
Las reacciones en redes y foros combinan la burla con el reproche. Se ironiza sobre si la prostitución es un "recurso renovable" y se exige que la medida sea retroactiva para que "salgan todos". Otros apuntan al contexto del presidente del Gobierno y su entorno familiar, aunque sin pruebas contrastadas. Lo cierto es que el PSOE se juega algo más que una norma interna: su credibilidad en materia de regeneración.
El tiempo dirá si el partido es capaz de aplicar la misma vara de medir que predica. De momento, el escepticismo gana por goleada.