El rectorado de la Hispalense veta la masturbación en los aseos
Una universidad pública española ha decidido poner coto a una práctica que, hasta ahora, se consideraba privada. El rectorado de la Universidad de Sevilla ha emitido una circular interna en la que se prohíbe explícitamente la masturbación en los baños del campus. La noticia, que ha corrido como la pólvora, incluye una coletilla que no tiene desperdicio: «mastúrbese en sus propios hogares y a su disposición». La medida, que podría parecer un chiste, responde a problemas objetivos de mantenimiento.
Y es que, según las informaciones que circulan, las tuberías de los baños universitarios se están atascando por la acumulación de fluidos. En Estados Unidos ya hay antecedentes: una residencia universitaria tuvo que pedir a sus inquilinos que dejaran de masturbarse en las duchas porque el colector se obstruía. En el caso sevillano, la pregunta inmediata es si existe base legal para ello. El Código Penal no tipifica la masturbación, siempre que se realice en un espacio privado. Un baño público, aunque sea un cubículo cerrado, sigue siendo un espacio público. La duda está servida.
Mientras tanto, la comunidad universitaria se divide entre quienes ven la medida como una intromisión ridícula y quienes la consideran una solución necesaria. Lo que nadie ha explicado es cómo se va a controlar el cumplimiento de la norma. ¿Habrá vigilantes en los baños? La pregunta queda abierta.