Trump y la anexión imposible: el coste de engullir México
El presidente de Estados Unidos ha vuelto a publicar en Truth Social un mapa donde Groenlandia, México y Canadá figuran como territorio estadounidense. La reacción mayoritaria no es miedo, sino indiferencia. Y quizá sea la respuesta más racional.
Un show para la parroquia fiel
El mensaje llega en plena campaña de midterms y en medio de un conflicto con Irán. Hay quien lo lee como una cortina de humo para desviar la atención. La propia publicación en Truth Social, la red social del presidente, refuerza esa lectura: es un mensaje para su base, no una declaración de intenciones.
Los números que desmontan la anexión
Anexionar México implicaría integrar a 130 millones de personas, de las cuales unos 40 millones son indocumentados, y a más de 10.000 cadenas incivil. El coste de administrar ese territorio sería astronómico, y la logística de una oleada turística de ese calibre se estima en semanas, no en días. Además, Groenlandia no es un solar: es la llave del Ártico y del paso del noroeste. Rusia y China no se quedarían de brazos cruzados.
El factor geopolítico
Cualquier movimiento en Groenlandia sería interpretado como una declaración de guerra por Moscú y Pekín. La anexión de Canadá, por su parte, chocaría con la resistencia de Reino Unido y Francia. El análisis económico y militar apunta a que todo es un teatro, pero el teatro tiene consecuencias: alimenta la narrativa expansionista y desgasta la credibilidad de la diplomacia estadounidense.
¿Hasta cuándo este teatro puede sostener la atención pública? La indiferencia generalizada sugiere que la parroquia fiel ya no se cree ni al presidente.