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Todos los años la misma historia de que nadie quiere trabajar...

No es flojera, es supervivencia: el salario como insulto moderno

Vivimos en una época absurda. Una era donde los titulares claman: “Faltan trabajadores”, mientras los anuncios de empleo ofrecen sueldos que rozan la ofensa. Es como si los empresarios esperaran que alguien les pinte la casa por el precio de un bocadillo. Y lo peor: aún hay quienes se atreven a decir que el problema es “que la gente no quiere trabajar”. ¡Por favor!

El trabajo no es solo un medio de subsistencia; es un vehículo de dignidad, una forma de participación social. Y desde la psicología laboral, sabemos que nadie puede sostener su salud mental si vive atrapado en una rueda de hámster: trabajar para sobrevivir, pero nunca para vivir. El SMI no es un mínimo vital, sino mínimo legal. La diferencia es tan grave como decirle a alguien que está “legalmente vivo” mientras se muere de hambre.

Ahora bien, ¿por qué la gente no cubre esos puestos? Porque están despiertos. Porque el instinto de supervivencia ha superado al adoctrinamiento del sacrificio. Ya no basta con que nos digan “es un trabajo honrado”. También debe ser un trabajo pagado. Bien pagado. Porque lo contrario no es honradez: es explotación.

Las personas actúan conforme a sus modelos mentales y emocionales. Si el mensaje constante que reciben es “trabaja más para seguir pobre”, entonces el cerebro lo codifica como peligro. Y como cualquier organismo sano, reacciona: huye. ¿Eso es flojera? No. Es autoconservación.

Usamos palabras como “vacantes” como si fueran regalos que la gente desprecia. Pero si miramos de cerca, muchas de esas ofertas son insultos envueltos en uniformes. “Turno completo, salario perversos, cero beneficios, cero respeto. ¿Interesado?” ¿Y encima se indignan porque nadie llama?

El problema no es que la gente no vea la solución, sino que no ve el problema. Y aquí lo tenemos de frente: los sueldos no alcanzan. No para comer bien. No para alquilar. No para tener descendientes. Ni siquiera para enfermarse con dignidad. Entonces, ¿cuál es el verdadero escándalo? ¿Que la gente no trabaje, o que esperemos que lo haga por migajas?

La narrativa dominante aún quiere hacernos sentir culpables. “Antes la gente agradecía cualquier trabajo”, repiten. Sí, y antes también vivían sin antibióticos. ¿Vamos a romantizar la miseria como si fuera virtud?

Es hora de dejar claro algo: no es que falten trabajadores. Faltan sueldos dignos. Falta ética empresarial. Falta humanidad en los cálculos contables. Porque si un puesto de trabajo no permite a una persona pagar un techo y llenar su nevera, entonces eso no es un empleo. Es una trampa con nómina.

El trabajador no es un recurso renovable, ni una herramienta reemplazable. Es una persona. Y si no cubre el puesto, no es por capricho. Es porque, a veces, no aceptar un mal trabajo es el primer paso hacia una vida mejor.

Así que dejemos de preguntar: “¿Por qué nadie quiere trabajar?” y empecemos a gritar: “¿Por qué siguen pagando tan poco?” Esa, señores, es la única pregunta honesta.
 
Otro inane repitiendo la misma guano que dice cualquier cenutrio.

Nadie habla de negociar salarios ni de la absoluta amoralidad de todos vosotros ni de no votar a favor de ese sistema ni de las miles de oportunidades de salir de eso que hay, ni de lo que acabo de decir en un hilo que las 300 ardilla torturables habéis dejado caer con el pandero roto:


Sois chimpancés recibiendo lo que merecéis. Seguramente vivís muchísimo mejor de lo que merecéis.

Deja de abrir hilos simulando esquizofrénicamente que estás diciendo algo nuevo o útil mientras sólo dices guano que decís todos los fracasados desde hace miles de años. Deja de buscar ansiosamente autoestima y nada más. Eres un trozo de guano. No has dicho nada ni vas a decir nada jamás.
 
Es hora de dejar claro algo: no es que falten trabajadores. Faltan sueldos dignos. Falta ética empresarial. Falta humanidad en los cálculos contables. Porque si un puesto de trabajo no permite a una persona pagar un techo y llenar su nevera, entonces eso no es un empleo. Es una trampa con nómina.

En contra de lo que pudiese esperarse estoy completamente de acuerdo. Nadie quería trabajar en la obra hasta que llegó el boom inmobiliario y un pueblerino se metía 3000€ limpios, un escayolista 5000€... y la gente dejaba los estudios para subirse al andamio.

No es falta de ganas de trabajar, es que aceptar salarios por debajo del umbral de la pobreza es una patidifusez. Significa que el patrón se lucra de tu miseria.

Si no te interesa un trabajo no trabajes pero luego no pidas ayudas que salen del que está doblando el lomo

Como cotizante y ciudadano tienes derecho a ellas. Se llama Estado del Bienestar.

Aunque entiendo que a muchos no les venga bien que existan ayudas que evitan que la gente perecid de hambre acepte sus ofertas de esclavitud a tiempo parcial.

Siempre pensé que mi padre (asesor fiscal) era de derechas hasta que un día hablando del éxito de este y aquel empresario local me dijo: "la mayoría del éxito empresarial es una combinación de suerte y falta de escrúpulos".

El comunismo será terrible, pero el mayor mal de la economía española es el liberalismo paco, que consiste en viva la libre competencia menos en lo mío, primoh.
 
los palilleros sois quienes vivis de los padres hasta su gloria, cochambre humana

si sois tan valiosos AUTOEMPLEAROS, sed autonomos, id a montad muebles de ikea, haced reformas, hay mil cosas, submnoral

Pero no, besugoes que llevan 10 años parados exigen que les paguen 3000 por sus agallas sin aportar nada

ahora un empresario va a tener que pagar 3000 netos por trabajos no cualificados mientras se arruina
Primero: nadie ha exigido 3.000€ “por sus agallas” sin aportar nada. Lo que planteo es que el trabajo debe ser digno, y eso implica que un empleo (aunque no sea “cualificado”) debe permitir cubrir las necesidades básicas: vivienda, alimentación, transporte, salud, e idealmente un poco de estabilidad emocional. ¿O trabajamos para vivir o vivimos para trabajar y seguir pobres?


Segundo: decir que “los palilleros viven de sus padres” es una patidifusez. Hay jóvenes con formación, experiencia y talento atrapados en un mercado que no los valora. Y hay adultos sin formación haciendo malabares con pluriempleo cochambre. ¿Eso también es culpa de ellos?


Tercero: “Autoemplearse” no es la varita mágica que vendes. Si el 90% de los autoempleos mueren antes de los tres años no es por falta de ganas, sino por un entorno económico asfixiante: impuestos absurdos, alquileres imposibles, competencia desleal y precariedad generalizada. “Monta muebles de IKEA” no es una solución: es una consigna vacía, propia de quien nunca ha tenido que buscarse la vida desde abajo.


Cuarto: que los empresarios se “arruinen” por pagar sueldos dignos no es culpa del trabajador, sino del sistema que premia al que explota y castiga al que cuida. Si tu negocio solo es viable pagando sueldos de hambre, entonces no es un negocio: es semiesclavitud.


Y finalmente: el repruebo no construye nada. Insultar a quien reclama condiciones justas no te hace más productivo, te hace parte del problema. Porque una sociedad que desprecia a quienes no pueden salir del pozo no es meritocrática, es perversos.
 
Otro inane repitiendo la misma guano que dice cualquier cenutrio.

Nadie habla de negociar salarios ni de la absoluta amoralidad de todos vosotros ni de no votar a favor de ese sistema ni de las miles de oportunidades de salir de eso que hay, ni de lo que acabo de decir en un hilo que las 300 ardilla torturables habéis dejado caer con el pandero roto:


Sois chimpancés recibiendo lo que merecéis. Seguramente vivís muchísimo mejor de lo que merecéis.

Deja de abrir hilos simulando esquizofrénicamente que estás diciendo algo nuevo o útil mientras sólo dices guano que decís todos los fracasados desde hace miles de años. Deja de buscar ansiosamente autoestima y nada más. Eres un trozo de guano. No has dicho nada ni vas a decir nada jamás.
Dices que tu padre pagó un piso con un trabajo de peón en los años 70. Es verdad. ¿Sabes por qué? Porque entonces los salarios estaban pensados para sostener una vida entera, no para completar los beneficios de una multinacional. Hoy no se trata de que la gente quiera lujos: se trata de que no puede ni alquilar un cuarto sin dejarse el 60% del sueldo. Y no, eso no lo arregla “buscar oportunidades” o “trabajar más duro”, porque el sistema actual está diseñado para exprimir, no para permitir que la mayoría prospere.
¿Sabes qué es triste? Que tú sí tienes un punto importante: la jornada laboral de 8 horas es una gran mentira moderna. Pero lo entiendes al revés. Antes bastaban 8 horas para vivir bien. Hoy hacen falta 12 y aún no alcanza. Entonces no critiques a quien se queja: únete a él. O al menos, piensa.
 
Si no te interesa un trabajo no trabajes pero luego no pidas ayudas que salen del que está doblando el lomo
Tu frase suena lógica a primera vista, pero en realidad parte de una premisa equivocada y una visión muy corta del problema.


Primero: la mayoría de las personas que hoy están fuera del mercado laboral no es porque “no les interese trabajar”, sino porque el trabajo que se les ofrece es indigno, inestable o directamente insostenible. ¿Aceptar cualquier cosa por cuatro monedas para “no molestar al que dobla el lomo”? Eso no es civismo. Es sumisión. Y no mejora ni la economía, ni la sociedad, ni tu salario.


Segundo: las ayudas sociales no son regalos que se reparten entre vagos, como te han hecho creer en ciertos medios. Son una red mínima de contención para que la pobreza no sea total y crónica. Y ¿sabes qué es lo irónico? Que muchas de esas ayudas van a trabajadores pobres. Gente que trabaja y aún así no llega. ¿También vas a acusarlos de “no doblar el lomo”?


Tercero: si de verdad estás tan indignado por cómo se reparten los recursos públicos, enfádate con quienes evaden millones, no con quienes reciben cientos. La verdadera sangría no está en la ayuda al parado, sino en el privilegio estructural del que no paga impuestos y luego te hace creer que el problema es tu vecino.


Así que no, no es tan simple como “no trabajes, pero no pidas ayudas”. El verdadero debate es por qué hay trabajos que no permiten vivir, por qué el que trabaja sigue siendo pobre, y por qué seguimos enfrentándonos entre trabajadores en lugar de mirar hacia arriba.


Cuando tú doblas el lomo y no llegas a fin de mes, el que debería darte rabia no es el parado. Es el que se lucra con tu esfuerzo.
 
El artículo obvia la parte más importante: el coste de la contratación.
creo que el artículo no lo "obvia", sino que pone el foco en otro aspecto igual de crucial: la desconexión entre lo que cuesta contratar a una persona y lo que esa persona realmente recibe en su salario neto.
Hablar del coste de contratación es necesario, claro. Pero no puede usarse como argumento para justificar sueldos bajos o condiciones precarias. El objetivo debería ser que trabajar permita vivir con dignidad, tanto para el autónomo como para el asalariado, sin que ello signifique que el empleador tenga que arruinarse.
 
creo que el artículo no lo "obvia", sino que pone el foco en otro aspecto igual de crucial: la desconexión entre lo que cuesta contratar a una persona y lo que esa persona realmente recibe en su salario neto.
Hablar del coste de contratación es necesario, claro. Pero no puede usarse como argumento para justificar sueldos bajos o condiciones precarias. El objetivo debería ser que trabajar permita vivir con dignidad, tanto para el autónomo como para el asalariado, sin que ello signifique que el empleador tenga que arruinarse.
OK pero la culpa no es siempre o solo del empresario.

Hablen también de la depreciación del dinero.
 
Todos los años la misma historia de que nadie quiere trabajar...

No es flojera, es supervivencia: el salario como insulto moderno

Vivimos en una época absurda. Una era donde los titulares claman: “Faltan trabajadores”, mientras los anuncios de empleo ofrecen sueldos que rozan la ofensa. Es como si los empresarios esperaran que alguien les pinte la casa por el precio de un bocadillo. Y lo peor: aún hay quienes se atreven a decir que el problema es “que la gente no quiere trabajar”. ¡Por favor!

El trabajo no es solo un medio de subsistencia; es un vehículo de dignidad, una forma de participación social. Y desde la psicología laboral, sabemos que nadie puede sostener su salud mental si vive atrapado en una rueda de hámster: trabajar para sobrevivir, pero nunca para vivir. El SMI no es un mínimo vital, sino mínimo legal. La diferencia es tan grave como decirle a alguien que está “legalmente vivo” mientras se muere de hambre.

Ahora bien, ¿por qué la gente no cubre esos puestos? Porque están despiertos. Porque el instinto de supervivencia ha superado al adoctrinamiento del sacrificio. Ya no basta con que nos digan “es un trabajo honrado”. También debe ser un trabajo pagado. Bien pagado. Porque lo contrario no es honradez: es explotación.

Las personas actúan conforme a sus modelos mentales y emocionales. Si el mensaje constante que reciben es “trabaja más para seguir pobre”, entonces el cerebro lo codifica como peligro. Y como cualquier organismo sano, reacciona: huye. ¿Eso es flojera? No. Es autoconservación.

Usamos palabras como “vacantes” como si fueran regalos que la gente desprecia. Pero si miramos de cerca, muchas de esas ofertas son insultos envueltos en uniformes. “Turno completo, salario perversos, cero beneficios, cero respeto. ¿Interesado?” ¿Y encima se indignan porque nadie llama?

El problema no es que la gente no vea la solución, sino que no ve el problema. Y aquí lo tenemos de frente: los sueldos no alcanzan. No para comer bien. No para alquilar. No para tener descendientes. Ni siquiera para enfermarse con dignidad. Entonces, ¿cuál es el verdadero escándalo? ¿Que la gente no trabaje, o que esperemos que lo haga por migajas?

La narrativa dominante aún quiere hacernos sentir culpables. “Antes la gente agradecía cualquier trabajo”, repiten. Sí, y antes también vivían sin antibióticos. ¿Vamos a romantizar la miseria como si fuera virtud?

Es hora de dejar claro algo: no es que falten trabajadores. Faltan sueldos dignos. Falta ética empresarial. Falta humanidad en los cálculos contables. Porque si un puesto de trabajo no permite a una persona pagar un techo y llenar su nevera, entonces eso no es un empleo. Es una trampa con nómina.

El trabajador no es un recurso renovable, ni una herramienta reemplazable. Es una persona. Y si no cubre el puesto, no es por capricho. Es porque, a veces, no aceptar un mal trabajo es el primer paso hacia una vida mejor.

Así que dejemos de preguntar: “¿Por qué nadie quiere trabajar?” y empecemos a gritar: “¿Por qué siguen pagando tan poco?” Esa, señores, es la única pregunta honesta.

Tranquilo, han venido 18 millones de esquiroles del tercermundo para ayudarte con todo eso y más que van a venir.
 
Si no te interesa un trabajo no trabajes pero luego no pidas ayudas que salen del que está doblando el lomo
Tendría sentido en un mundo ideal.

En la España de 2025 somos 4 simple los que trabajamos para pagarles a muchos vividor llegados de otros continentes paguitas que superan en muchos casos nuestros propios salarios
 
si sois tan valiosos AUTOEMPLEAROS, sed autonomos, id a montad muebles de ikea, haced reformas, hay mil cosas, submnoral

Los autónomos no levantan España como intentan hacernos creer. En realidad son un grupo deficitario, cotizan poco y consumen más de lo que aportan en su inmensa mayoría.

Hay una relación directa entre subdesarrollo y trabajo autónomo. El trabajo autónomo es básicamente la externalización última de la precariedad.

A todo esto. Curiosa la evolución de beneficios, precios y salarios.


Pero ejque la gente no quiere trabajáh
 

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