El sionismo fundacional de Vox (De la bitácora de Alberto Noguera)

El sionismo fundacional de Vox (De la bitácora de Alberto Noguera)
RESUMEN

Vox, lejos de su imagen de partido nacionalista tradicional, parece haber construido sus cimientos y su proyección política a través de complejas redes de financiación y alianzas con intereses sionistas, especialmente vinculados a Israel.

El discurso público de Vox ha cultivado durante años la imagen de un partido arraigado en las tradiciones españolas más castizas, el arquetipo del español de escopeta y toros. Es posible que esta retórica haya resonado en ciertos sectores del electorado, pero la realidad de su financiación y la arquitectura de su poder parecen apuntar en una dirección muy distinta, una que se aleja de esa aparente sencillez para adentrarse en aguas internacionales y complejas.

El punto de inflexión, según se desprende de la información disponible, se sitúa entre finales de 2013 y principios de 2014. En ese momento, el entonces director gerente de la Fundación para el Mecenazgo y Patrocinio Social de la Comunidad de Madrid, una figura que hoy se asocia con el liderazgo de Vox, se vio desvinculado de su puesto. La decisión partió del entonces presidente autonómico, Ignacio González, quien optó por suprimir dicha fundación, argumentando su escasa actividad. Este movimiento, que no respetó la influencia de la expresidenta Esperanza Aguirre, llevó a la figura central de Vox a abandonar el Partido Popular en busca de nuevas fuentes de financiación.

Paralelamente, en aquellos días, surgía una preocupación notable en ciertos círculos políticos, incluyendo a Esperanza Aguirre y David Hatchwell. La fundación de Podemos, con el supuesto apoyo del régimen iraní, generó inquietud. Aunque no hay pruebas concluyentes de transferencias directas de dinero en efectivo a España, la cadena de televisión HispanTV recibió millones de euros directamente de Irán. Durante el año 2013, esta misma cadena pagó 50.082 euros brutos a Pablo Iglesias por la presentación de un programa de escasa repercusión llamado "Fort Apache". En total, se estima que Iglesias pudo haber facturado cerca de 100.000 euros en dos temporadas.

Este contexto de movimientos políticos y financiación externa pareció ser el catalizador para que el entorno del líder de Vox concibiera la idea de crear un "Podemos de derechas". De esta gestación emergió la fundación de Vox. Uno de los primeros contactos clave fue Alejo Vidal-Quadras, quien en aquel momento era europarlamentario del Partido Popular y vicepresidente del Parlamento Europeo. Vidal-Quadras comenzó a reunirse en su despacho de Bruselas con miembros del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI), una organización opositora al régimen de los ayatolás que operaba principalmente desde Francia y un complejo de alta seguridad en Albania, conocido como Camp Ashraf-3, auspiciado por Estados Unidos.

El CNRI es, según diversas fuentes, una organización vinculada al Mossad y a la CIA, utilizada para operaciones sensibles, similar a cómo se describe el papel de la mafia de Chicago en otros contextos. El CNRI está compuesto en gran medida por miembros de la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK), un grupo que ha sido catalogado como terrorista. Informes de la administración Obama, citados por el think tank sionista The Washington Institute for Near East Policy, reconocieron la colaboración directa de Israel con el MEK en la ejecución de científicos iraníes sospechosos de participar en el programa nuclear del país. El periodista Julian Rennell de The Times of Israel habría publicado un artículo que detallaba este control del Mossad sobre el MEK, aunque dicho artículo fue posteriormente eliminado.

La financiación obtenida por Vidal-Quadras a través del CNRI para la campaña electoral europea de 2014 ascendió a 972.000 euros. Con estos fondos, el líder de Vox se autoasignó un sueldo bruto anual de 65.000 euros como presidente del partido. A pesar de esta inyección económica, Vidal-Quadras no logró obtener un escaño en el Parlamento Europeo, y Vox se vio obligado a abandonar su sede en la calle Diego de León y a reducir su personal.

El desembarco de Rafael Bardají y la conexión estadounidense

Meses antes de las elecciones andaluzas de 2018, un personaje con un perfil político significativo, Rafael Bardají, abandonó el Partido Popular para integrarse directamente en el Comité Ejecutivo Nacional de Vox. Bardají, quien había sido asesor de seguridad de José María Aznar y director internacional de la FAES entre 2004 y 2016, fundó en 2010 la Friends of Israel Initiative. Esta organización, registrada en Madrid y Miami, recibió casi 10 millones de dólares en donaciones y transfirió aproximadamente 700.000 euros a fundaciones españolas entre 2014 y 2016. En ese periodo, Bardají era considerado una figura central del sionismo dentro de la derecha española, poseedor de contactos internacionales de alto nivel. Su influencia permitió conectar a Vox con el sionismo estadounidense y situarlo bajo la órbita de la administración Trump.

Fue precisamente en las elecciones andaluzas de 2018 cuando Vox comenzó a obtener representación parlamentaria. A partir de ese momento, el flujo de dinero público, junto con donaciones privadas de origen opaco, se intensificó. Este periodo marca el inicio de un acercamiento más formalizado con el entorno de David Hatchwell. En 2019, se registra un primer mensaje de Hatchwell que declara explícitamente: "Vox no es antisemita".

Posteriormente, figuras como Juan Carlos Girauta se incorporaron al proyecto. Girauta, quien llegaría a obtener un escaño en el Parlamento Europeo por Vox en 2024, declaró en su momento haber recibido 1.000 euros mensuales de Acom y 2.000 euros mensuales de la Fundación Hispanojudía en los dos años anteriores a su declaración de bienes. Ambas entidades están fundadas y dirigidas por David Hatchwell. Es importante notar que Girauta ya colaboraba extraoficialmente con Vox desde finales de 2020, participando en actos de una fundación vinculada al partido.

El movimiento inverso también se ha observado. Rosa Reigía, quien ocupó cargos de responsabilidad en Disenso, la fundación oficial de Vox, como directora de Relaciones Internacionales e Institucionales en 2020 y 2021, pasó a ser responsable de Relaciones Institucionales y Políticas y portavoz de Acom a partir de 2023, llegando a la vicepresidencia en 2024.

El viaje a Israel y la lealtad al Likud

En diciembre de 2023, el líder de Vox, Santiago Abascal, viajó a Israel por invitación directa del partido de Benjamín Netanyahu, el Likud. Durante su visita, se reunió con varios ministros y se tomó fotografías. Se especula que David Hatchwell pudo haber intervenido para facilitar este encuentro. El ministro de la Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo, Amichai Chikli, elogió la visita, afirmando que "la relación entre España e Israel es muy importante". Abascal, por su parte, declaró que el viaje afianzaba las "estrechas relaciones" con el gobierno de Israel y con el Likud.

La lealtad de Vox a Israel se refleja en el EP Israel Ranking publicado en 2024 por la European Coalition for Israel. Este ranking mide el porcentaje de votos emitidos en el Parlamento Europeo que favorecen los intereses de Israel. Vox lideró esta clasificación con un 98,74% de votos alineados con la posición marcada por Israel. El artículo critica esta alineación, calificando a Vox como el partido "más mamón y arrastrado con Israel" en Europa, un país que considera no ser un amigo de España.

Abascal, en su calidad de presidente de la coalición europea Patriotas.eu, que agrupa a partidos de corte sionista como Vox y tiene grupo parlamentario propio en la Eurocámara, también facilitó la entrada del Likud de Netanyahu como "observador". Esta maniobra otorgó a Netanyahu una influencia directa en un grupo parlamentario que constituye la tercera fuerza en el Parlamento Europeo.

Uno de los eurodiputados que acompañó a Abascal en su viaje a Israel fue Hermann Tertsch, hijo de Ekkehard Tertsch, quien fuera embajador del III Reich en Zagreb y Madrid. La familia Tertsch parece tener un historial de posicionarse en momentos y lugares estratégicos.

Las purgas "sionistas" de Abascal

El líder de Vox, según se desprende de la información, ha llevado a cabo una serie de apartamientos internos de figuras relevantes del partido, como Javier Ortega Smith, Carla Toscano o Juan García-Gallardo. Se sugiere que estas purgas se deben a una supuesta falta de aceptación de la "sumisión a Israel" por parte de estos dirigentes. Otros miembros, como José Ángel Antelo, ex presidente de Vox en Murcia, también han abandonado el partido, manifestando en un podcast que "hay gente que se cree que por decir que eres españolista eres de derechas".

Si bien Viktor Orbán, a través del banco húngaro MBH, ha prestado a Vox un total de 13,5 millones de euros, que el partido ha devuelto con fondos públicos obtenidos de sus escaños, la narrativa sugiere que la dependencia de Vox va más allá de las transacciones financieras. El artículo plantea que la figura de Abascal, históricamente supeditada a figuras como Esperanza Aguirre y beneficiado por financiación externa, como la que habría obtenido a través de Vidal-Quadras y el Mossad, entiende que su partido funciona como una "muleta". A pesar de no prever gobernar, el mantenimiento de los escaños y los ingresos asociados (salarios, dietas, gastos de representación, etc.) le permitirían continuar su proyecto político. La clave, según esta visión, reside en mantener la lealtad a Israel en términos de cobertura mediática y financiación, a costa de "estafar a sus votantes". Se menciona que el ministro de la Diáspora israelí, quien presuntamente pagó millones a una empresa de marketing político para crear cuentas falsas en redes sociales y atacar a congresistas estadounidenses, es quien recibe y elogia a Abascal en Israel, recibiendo a cambio declaraciones sobre "estrechas relaciones".

Los negocios de David Hatchwell y el control de la información

David Hatchwell es presentado como el "proxy de Netanyahu en España", una figura central en la influencia israelí en la política española. Su empresa principal, Excem Grupo 1971, S.A. (operando como "Excem Technologies"), con domicilio en Alcobendas, ha sido adjudicataria de numerosos contratos públicos. Esta compañía actúa como representante en España de la empresa israelí Verint Systems, especializada en software de escuchas telefónicas y espionaje.

Excem Technologies ha firmado contratos con diversas instituciones españolas, incluyendo el Ministerio del Interior, la Guardia Civil, la Agencia Tributaria (AEAT), la Generalitat de Catalunya, la Ertzaintza y el Ministerio de Defensa. La Plataforma de Contratación del Estado revela múltiples adjudicaciones a Excem. Solo en agosto de 2026, la empresa recibió una licitación de 750.000 euros del Ministerio de Hacienda para el "Servicio de mantenimiento de tres sistemas móviles de escaneado de vehículos y cargo y tres equipos manuales de retrodispersión". En diciembre del año anterior, se le adjudicó un contrato de 925.497,99 euros para el "servicio de mantenimiento preventivo y correctivo de tres sistemas de inspección no intrusiva en los puertos de Bilbao, Vigo y Las Palmas" para la AEAT. En noviembre de 2025, la Jefatura de Asuntos Económicos del Estado Mayor de la Defensa formalizó un contrato de 1.239.669,42 euros con Excem como única adjudicataria para la adquisición de una plataforma de inteligencia predictiva para la monitorización de espacios marítimos. En julio de 2025, la Dirección General de la Policía adjudicó a Excem la "adquisición, implantación y puesta en marcha de una nueva infraestructura de clave pública".

Estos contratos, obtenidos mediante licitaciones, demuestran la intensa colaboración de Hatchwell con el sector público español. Su rol como intermediario entre empresas tecnológicas israelíes y el Estado español se complementa con su actividad a través de Acom, desde donde busca influir directamente en la política, apoyando a Israel y, según el artículo, "blanqueando el genocidio de Gaza".

Desde Acom, se han presentado numerosas querellas y denuncias, a menudo fundamentadas en los artículos 510 y 525 del Código Penal. La estrategia legal de Acom se basa en la premisa de que el uso del adjetivo "sionista" se equipara a "judío", lo que, según ellos, constituye discriminación por motivos religiosos e incitación al odio antisemita. El artículo señala que la situación en Gaza, calificada de "genocidio", es tratada como una "mera anécdota" y nunca se menciona. Se citan más de 30 querellas o denuncias contra figuras públicas y culturales españolas, incluyendo a Suso de Toro, Ione Belarra, Rubén Gisbert, Pedro Baños, Santiago Armesilla, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, el director del Museo Reina Sofía y el director de la Vuelta a España.

La gravedad de la injerencia y la pérdida de soberanía

Los ataques dirigidos contra intelectuales y figuras públicas de un país por parte de agentes de otra nación son considerados estrategias de guerra. El "lawfare" que, según el artículo, practica Hatchwell, se caracteriza por anunciar la interposición de querellas sin mencionar las inadmisiones que, presuntamente, sufren. El objetivo sería disuadir a la ciudadanía de debatir asuntos de interés general y permitir que sus actividades prosigan sin ser "señalados", a pesar de que se publican fotografías y nombres de los querellados.

El caso de Rubén Gisbert se describe como especialmente grave, ya que, según su testimonio, se ha publicado su geoposición en Twitter, indicando que "no la va a acabar de reformar". El coronel Pedro Baños también estaría siendo objeto de ataques similares, mientras que Hatchwell, según el artículo, no enfrenta consecuencias.

La conclusión que se extrae es que si la política española acabara siendo controlada indirectamente por un "país teocrático gobernado por psicópatas que ven en el exterminio de los otros seres humanos un mandato bíblico", España podría enfrentarse a "grandes desgracias". Esto podría incluir el envolvimiento en la guerra de Irán o la depauperación del país tras la venta de recursos naturales a bajo precio. Se argumenta que cuando un pueblo pierde su soberanía en favor de otro, está colonizado. Por ello, se insta a tomarse "muy en serio el tema de Israel" y a vigilar de cerca a Vox y al PP, ya que su lealtad debería ser hacia su propio pueblo, no hacia "capitales internacionales ni conglomerados mediáticos".

Datos clave
  • 98,74%: Porcentaje de votos favorables a los intereses de Israel emitidos por Vox en el Parlamento Europeo en 2024.
  • David Hatchwell: Figura clave en la influencia israelí en la política española y director de Acom y la Fundación Hispanojudía.
  • Excem Grupo 1971, S.A.: Empresa de Hatchwell, representante de Verint Systems, adjudicataria de decenas de contratos públicos en España.
  • 972.000 €: Financiación obtenida por Alejo Vidal-Quadras del CNRI para la campaña europea de Vox en 2014.
  • 2013-2014: Periodo clave en la fundación de Vox y la búsqueda de financiación tras la salida de su líder del PP.
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