Sol rosa en España: física básica, no «cambio cromático»
Recientemente, decenas de vídeos han mostrado un sol de tono rosado sobre varias ciudades españolas. Las redes ardieron: desde la agenda global hasta el fallo de la Matrix, pasando por el «cambio cromático» financiado con dinero público. La explicación, como casi siempre, es más aburrida: partículas en suspensión.
La dispersión de la luz actúa cuando en el aire hay humo de incendios, calima o polvo sahariano. Las partículas filtran la luz azul y dejan pasar la roja, tiñendo el sol y el cielo. No hace falta un fuego cercano: la calima viaja en capas de 1.500 a 5.000 metros de altitud y cruza el Atlántico en dos días, así que el fenómeno puede ocurrir sin que haya llamas al lado.
Frente a la física, las teorías conspirativas hicieron de las suyas, alimentadas por la costumbre de mirar el móvil antes que el cielo. La realidad, sin embargo, es tozuda: la atmósfera, las partículas y el ángulo de luz lo explican todo sin necesidad de agendas ocultas.
El mismo polvo sahariano que desconcierta a media España recorre más de 5.000 kilómetros hasta el Amazonas y fertiliza la selva cada año. Que el cielo se ponga rosa no es un hackeo del sistema; es el planeta funcionando. Algo que asusta más que cualquier conspiración.