Inmigración: El teniente coronel Lobo y sus agentes jalearon a los invasores tras abrir la puerta de Ceuta: "¡A la ciudad, todos a la ciudad!

El teniente coronel Lobo y sus agentes jalearon a los invasores tras abrir la puerta de Ceuta: "¡A la ciudad, todos a la ciudad!
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

El teniente coronel Lobo, jefe de Operaciones de la Guardia Civil en Ceuta, ordenó abrir la puerta del Tarajal el 30 de julio y él y sus subordinados jalonearon a los migrantes con gritos de «¡A la ciudad!». Un inspector jefe de la Policía Nacional le advirtió en plena discusión de que lo que hacía era «una barbaridad».

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El teniente coronel Lobo, jefe de Operaciones de la Guardia Civil en Ceuta, ordenó abrir la puerta del Tarajal el 30 de julio y él y sus subordinados jalonearon a los migrantes con gritos de «¡A la ciudad!». Un inspector jefe de la Policía Nacional le advirtió en plena discusión de que lo que hacía era «una barbaridad».

La escena ocurrió en la frontera del Tarajal, en Ceuta, la mañana del 30 de julio. Un teniente coronel de la Guardia Civil, jefe de Operaciones de la Comandancia de la ciudad autónoma, ordenó a sus hombres abrir las puertas del paso fronterizo. Lo hizo, según los testimonios recogidos por EL ESPAÑOL, por orden de la delegación del Gobierno. Los agentes que estaban a su alrededor escucharon cómo él y sus subordinados se dirigían a los migrantes que ya se agolpaban al otro lado con una consigna: «¡A la ciudad! ¡Todos a la ciudad!».

Ese gesto, y la discusión que lo acompañó, está ahora en manos de la justicia. El teniente coronel Lobo y un inspector jefe de la Policía Nacional, responsable del operativo que se desplegó en primera línea, están citados a declarar el lunes ante la juez María Tardón, que instruye desde la Audiencia Nacional la investigación sobre la entrada masiva de cerca de 100.000 personas en Ceuta los días 30 y 31 de julio. Ambos tendrán que responder sobre quién dio la orden directa de abrir la puerta y por qué se tomó esa decisión.

Una orden que no llegaba y dos cuerpos con criterios distintos

Los días previos fueron de una calma extraña. Durante cuatro o cinco jornadas, según los mandos policiales consultados, no recibieron una sola instrucción pese a que los avisos sobre lo que se avecinaba ya existían. La única orden que llegó desde el Ministerio del Interior y desde los superiores de la Policía lo hizo el mismo día de la entrada masiva. El mensaje fue escueto: «Con lo que tenéis, haced lo que podáis».

Con ese punto de partida, cada cuerpo interpretó la situación a su manera. La Policía Nacional no tenía orden de abrir. «A nosotros esa orden no nos llegó, por eso fuimos al Tarajal a mantenerla cerrada», explica uno de los mandos presentes. Al llegar a la frontera, el inspector jefe dio la instrucción de echar el cerrojo: «Vamos a cerrar, que mira cómo está la cosa».

La Guardia Civil, en cambio, traía otro criterio. Cuando el teniente coronel Lobo llegó con sus hombres, dejó claro que no iba a cerrar. Su argumento era que un tapón en la frontera podía empujar a personas al mar y ahogarse, y que él sería entonces el responsable. El inspector jefe de la Policía le respondió, según los testigos, que no creía que él fuera responsable de eso. La conversación subió de tono. Lobo llegó a tocar con el dedo en el pecho al inspector jefe, una imagen que se ha difundido y que evidencia el descontrol de aquella mañana.

El jefe policial le retiró la mano y le espetó: «En primer lugar, no me vuelvas a tocar. En segundo, yo hago lo que debo hacer. Y tercero, si tú te crees que eres el responsable, ese es tu problema. Lo que estás haciendo es una barbaridad». Los mandos de la Policía dieron orden de cerrar la puerta y se guardaron la llave. Poco después, el teniente coronel la volvería a abrir.

El efecto llamada que advirtieron los mandos policiales

La advertencia no era retórica. Los mandos de la Policía Nacional advirtieron al teniente coronel de que abrir la puerta generaría un efecto llamada inmediato. «Si nosotros formamos un tapón en España, a lo mejor la cosa se frena en Marruecos, se hubiera parado lo que venía detrás y se habría disminuido la entrada en tropel», describen quienes presenciaron los hechos desde la misma puerta fronteriza. La cola de personas, añaden, «se veía hasta Castillejos», la localidad marroquí cercana. «Al facilitarles la entrada, les lanzas el mensaje de que la frontera está abierta».

Ese diagnóstico coincide con el primer informe que el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional, elevó a la juez Tardón. El documento señala que la puerta abierta de par en par se convirtió en un símbolo: el mensaje de que la frontera estaba abierta para quien quisiera acceder a España. «Es a partir de la apertura de esa puerta cuando la entrada resulta más accesible y se extiende el mensaje de que se ha abierto la frontera», recoge el informe.

Los datos internos de la Policía y del CNI elevan a más de 80.000 las personas que accedieron a la ciudad en esas horas. La puerta permaneció abierta durante todo el día siguiente sin que nadie tomara la decisión de volver a cerrarla. El CENIF reflejó también los mensajes que se propagaron de forma masiva por aplicaciones de mensajería, a modo de llamamiento a aprovechar la ocasión: «Han abierto la puerta esta mañana», «Hermanos, bajad, la aduana se ha abierto», «Subir todos a Castillejos ya».

El repliegue y la investigación judicial

Con la marea humana ya dentro, los antidisturbios trataron de canalizar a las personas en el Tarajal. La Guardia Civil controla la frontera física; la Policía Nacional tiene a su cargo la protección de la seguridad ciudadana. Los mandos policiales describen la situación como un desbordamiento absoluto. «Estábamos absolutamente desbordados», relatan. No sería hasta días más tarde cuando la ciudad se reforzó con antidisturbios.

Mientras se producía el repliegue, los testigos sitúan al teniente coronel Lobo y a sus subordinados animando a los migrantes a seguir avanzando hacia el núcleo urbano. Esa es la escena que la juez Tardón tratará de aclarar con las declaraciones del lunes. La pregunta central es quién dio la orden directa de abrir la puerta y por qué se hizo. La investigación sigue abierta y ninguna de las personas citadas ha sido condenada. Cualquier conclusión sobre responsabilidades penales exige esperar a la instrucción judicial.

Datos clave
  • El teniente coronel Lobo ordenó abrir la puerta del Tarajal el 30 de julio por orden de la delegación del Gobierno, según testigos presenciales.
  • Un inspector jefe de la Policía Nacional le advirtió: «Lo que estás haciendo es una barbaridad».
  • Los datos internos de la Policía y del CNI elevan a más de 80.000 las personas que accedieron a Ceuta.
  • La juez María Tardón, de la Audiencia Nacional, investiga la entrada masiva de cerca de 100.000 personas los días 30 y 31 de julio.
  • El informe del CENIF concluye que la apertura de la puerta extendió el mensaje de que la frontera estaba abierta.
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

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Marlaska y el coronel lobo.

​

EL ESPAÑOL reconstruye en exclusiva, con testigos presenciales, el momento decisivo en que se abrió la puerta de la frontera.​


La Policía en Ceuta solo recibió una orden de Interior y sus superiores desde los avisos hasta el comienzo de la entrada masiva: "Haced lo que podáis".​


Los mandos de la Policía advirtieron al teniente coronel Lobo de que si abría la puerta generaría un efecto llamada: "Lo que estás haciendo es una barbaridad".​


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Brais Cedeira



Publicada 25 octubre 2026 05:00h

Actualizada 25 octubre 2026 08:13h



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Cuando el teniente coronel Lobo ordenó a sus hombres abrir las puertas de Ceuta por orden de la delegación del Gobierno, propiciando la entrada de decenas de miles de personas el pasado 30 de julio, los agentes que les rodeaban pudieron escuchar cómo él y sus subordinados les gritaban a los forasteros: "¡A la ciudad! ¡Todos a la ciudad!".

Es lo que revelan en exclusiva a EL ESPAÑOL fuentes presenciales y que vivieron de forma directa la discusión que este mando, Jefe de Operaciones de la Comandancia de la Guardia Civil en la ciudad autónoma, mantuvo aquella mañana con un inspector jefe de la Policía Nacional, a cargo del operativo que se plantó en primera línea en el Tarajal.

Esa trifulca verbal trascendió hace apenas unos días en un vídeo que evidenciaba aquella mañana el descontrol y la ausencia de orden alguna por parte del Ministerio del Interior.

Ambos están citados a declarar el lunes ante la juez María Tardón, quien instruye desde la Audiencia Nacional la investigación sobre la entrada masiva de cerca de 100.000 personas en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio. Los dos mandos tendrán que responder sobre quién dio la orden directa y por qué de abrir la puerta.

Nadie sabía lo que había que hacer. Las órdenes que tenía cada uno de los cuerpos eran diferentes.

Según fuentes que presenciaron aquella fuerte discusión, nadie sabía lo que había que hacer. Las órdenes que tenía cada uno de los cuerpos eran diferentes. "Nosotros queríamos disminuir esa entrada masiva y desaforada. La cola llegaba hasta que se perdía de vista en Jovenlandia", señala un mando de la Policía testigo de la tensa conversación.

Según estas fuentes, la Policía no tenía la orden de abrir. "A nosotros esa orden no nos llegó, por eso fuimos al Tarajal a la frontera a mantenerla cerrada", señala.

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Habían pasado cuatro o cinco días en los que no recibieron una sola orden pese a saberse lo que se avecinaba. Los avisos, como después se ha podido acreditar, evidenciaban lo que iba a ocurrir. "La única orden que recibimos de Interior y de nuestros superiores llegó el mismo día de la entrada masiva. Nos dijeron: con lo que tenéis, haced lo que podáis".

"Yo por mis medios y mi iniciativa la voy a cerrar y voy a desplegar aquí". Eso fue lo que dijo, según las fuentes presenciales consultadas, el jefe del operativo de los UIP en el vallado.

No sería hasta días más tarde cuando ya se reforzó con antidisturbios la ciudad.

Al llegar a la frontera, el puñado de policías recibió la orden de echar el cerrojo, por parte del inspector jefe citado a declarar el lunes: "Al ver cómo estaba la situación, dijo: Vamos a cerrar, que mira cómo está la cosa".

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Cuando llegó el teniente coronel Lobo con sus hombres, apareció con una orden diferente. "Decía que no iba a cerrar, porque si cerraba y se produciría un tapón y se caían al mar y se ahogaban, él sería el responsable".

"No creo que tú seas responsable de eso", le respondía el inspector jefe de la Policía, según testigos presenciales.

Acto seguido, la discusión subió de tono. Lobo, como se aprecia en las imágenes, le tocó con el dedo en el pecho al inspector jefe de la Policía, una imagen que evidencia el descontrol y la falta de órdenes por parte de los responsables policiales.

Los testigos de la discusión vieron cómo el inspector jefe le retiraba la mano y le decía: "En primer lugar, no me vuelvas a tocar. En segundo, yo hago lo que debo hacer. Y tercero, si tú te crees que eres el responsable, ese es tu problema. Lo que estás haciendo es una barbaridad", le espetó el jefe de la Policía al teniente coronel de la Guardia Civil.

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A tanto llegó la trifulca que los mandos de la Policía dieron orden de cerrar la puerta y se guardaron la llave. Sin embargo, luego el teniente coronel la volvería a abrir.

La Guardia Civil resolvía la avalancha humana que se había formado en aquel paso, pero el problema se trasladaba a la Policía Nacional, responsable del orden público en la ciudad.

Lo cierto es que con esa apertura se generó un efecto llamada inmediato. "Si nosotros formamos un tapón en España, a lo mejor la cosa se frena en Jovenlandia, se hubiera parado lo que venía detrás y se habría disminuido la entrada en tropel", describen mandos que esa mañana presenciaron los hechos desde la misma puerta fronteriza.

Efecto llamada​

"La cola de gente se veía hasta Castillejos, y al facilitarles la entrada, les lanzas el mensaje de que la frontera está abierta", añaden.

Eso es precisamente lo que señalaba el Centro Nacional de Inmi gración y Fronteras (CENIF) de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional en el primer informe que elevó a la juez Tardón.

En él se indicaba que esa puerta abierta de par en par se convirtió en una suerte de símbolo. El mensaje de que la frontera estaba abierta para quien quisiera acceder en España.

Y así, durante las siguientes 24 horas, decenas de miles entraron sin parar. Los datos internos de la Policía y del CNI elevan los datos a más de 80.000 los que accedieron a la ciudad.

El informe del CENIF lo dejaba bastante claro: "Es a partir de la apertura de esa puerta, cuando la entrada resulta más accesible y se extiende el mensaje de que se ha abierto la frontera".

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Así, permanecería abierta durante todo el día siguiente sin que nadie tomara la decisión de volver a cerrarla.

El CENIF reflejaba en su informe los mensajes que ese mismo día se propagaron de forma masiva en todas las aplicaciones de forma simultánea a modo de "llamamiento a aprovechar urgentemente la ocasión": "Han abierto la puerta esta mañana", "Mañana, si Dios quiere, habrá oso/tó de nuevo", "El asalto, el asalto, Allahu Akbar! Noche de asalto, el último que apague la luz", "Hermanos, bajad, la aduana se ha abierto", "Subir todos a Castillejos ya".

Acto seguido ya tuvieron que replegarse a la ciudad. Los mandos presentes señalan que la idea de los antidisturbios era "intentar canalizarlos en el Tarajal". Mientras que la Guardia Civil controla la frontera física, la Policía tiene a su cargo la protección de la seguridad ciudadana.

"Estábamos absolutamente desbordados", continúan los mandos de la Policía Nacional. Al mismo tiempo, repiten esos mandos de la Policía que presenciaron los hechos, se escuchó a Lobo y sus subordinados decir: "¡A la ciudad! ¡A la ciudad!".


Para qué tener enemigos teniendo tanto traidor en España.
 

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