El Juan Sebastián Elcano, en el punto de mira de un embargo en Nueva York
El buque escuela de la Armada Española tiene previsto atracar en el puerto de Nueva York el 5 de junio de 2025 y permanecer allí hasta el 10 de junio. La decisión del juez John D. Bates, del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, de rechazar la solicitud de España para suspender un procedimiento de ejecución de un laudo arbitral a favor del fondo británico Blasket Renewable Investments, LLC, ha abierto la puerta a que el navío pueda ser embargado durante su escala. A bordo sirve como guardamarina la princesa de Asturias. La paradoja es de manual: el mismo Estado que presume de aliado estratégico de Washington se juega un símbolo naval por una deuda de renovables.
Qué es el laudo arbitral que amenaza al buque escuela
El origen del conflicto está en los arbitrajes internacionales perdidos por España por los recortes retroactivos a las primas de las energías renovables. Según un cálculo que circula en el sector, la deuda acumulada por estos laudos asciende a
1.825.716.557 euros, una cifra que se ha ido consolidando a medida que los tribunales daban la razón a los inversores extranjeros. El fondo Blasket Renewable Investments, de capital británico, es uno de los acreedores que ha logrado una resolución favorable y ahora intenta ejecutarla en territorio estadounidense.
La estrategia del fondo no es nueva. Ya se intentó algo similar con la fragata
Libertad, de la Armada argentina, retenida en Ghana durante meses por un litigio de deuda. El precedente demuestra que los buques escuela y los navíos de instrucción son objetivos apetecibles para los fondos que buscan activos embargables. La diferencia es que en aquel caso el Estado afectado no era miembro de la OTAN ni tenía una base militar en el país donde se produjo la retención.
Quién es el responsable de la deuda de las renovables
La discusión sobre la autoría política del desaguisado está servida. Hay quien sostiene que el origen está en la ley de primas aprobada durante el gobierno de
José Luis Rodríguez Zapatero, que prometió a los inversores unas condiciones «increíblemente generosas» que luego el Estado no pudo cumplir. Otros análisis apuntan al
recorte retroactivo aplicado después por el gobierno de Mariano Rajoy como el detonante de las demandas: cambiar las reglas del juego a mitad de partida, argumentan, es ilegal en el mundo civilizado.
El resultado es el mismo: España perdió en los arbitrajes y ahora se enfrenta a una factura que no puede eludir. La cifra exacta, desglosada partida a partida, da una diferencia que sorprende a quien la ve por primera vez. Los cálculos que circulan por el sector energético hablan de miles de millones comprometidos en un modelo que se vendió como la panacea verde y que acabó en los tribunales.
Qué puede pasar si el buque es embargado en Nueva York
La pregunta del millón es qué haría un tribunal estadounidense con un buque escuela de la Armada española. El navío no es un activo comercial: es un símbolo nacional, un instrumento de formación de oficiales y, en este caso, la embarcación en la que se instruye la heredera al trono. Un embargo efectivo sería una humillación internacional de primer orden, comparable a la retención de la fragata argentina en Ghana, pero con un componente añadido: España es miembro de la OTAN y aliado formal de Estados Unidos.
La decisión del juez Bates no ordena el embargo, sino que abre la puerta a que se ejecute. España solicitó suspender el procedimiento y el tribunal rechazó esa petición. A partir de ahí, el escenario es incierto. El buque podría llegar a Nueva York y ser retenido, o el gobierno español podría decidir cancelar la escala para evitar el bochorno. Hasta la fecha de la discusión, ninguna de las dos cosas había ocurrido.
El precedente del Instituto Cervantes en Londres
No es la primera vez que un activo español en el extranjero se ve amenazado por una ejecución de deuda. La sede del
Instituto Cervantes en Londres ya fue objeto de un intento de embargo en el pasado, lo que demuestra que los fondos que litigan contra España no se limitan a los activos financieros. Buscan cualquier cosa que pueda ser vendida o utilizada como moneda de cambio.
La diferencia con el caso del buque escuela es el componente simbólico y la presencia de la princesa de Asturias a bordo. Un embargo del
Juan Sebastián Elcano no sería solo una pérdida material: sería un golpe a la imagen internacional de España y un recordatorio de que las deudas no prescriben por patriotismo.
Qué alternativas tiene España para evitar el embargo
Las opciones sobre la mesa son limitadas. Pagar la deuda es la más obvia, pero también la más costosa políticamente. Negociar con el fondo una salida pactada es otra posibilidad, aunque los acreedores no suelen mostrar flexibilidad cuando tienen una sentencia favorable. Y está la opción de no enviar el buque a Nueva York, lo que evitaría el embargo pero confirmaría que España se pliega a las amenazas de un fondo de inversión.
Hay quien sostiene que la solución pasa por reformar el sistema de arbitrajes internacionales para que los Estados no queden a merced de fondos que compran deuda con descuento y luego litigan por el valor nominal. Otros argumentan que la culpa es de los gobiernos que firman compromisos que no pueden cumplir. El debate, como casi siempre, acaba en el pasado: quién prometió qué y quién lo rompió después.
La fecha del 5 de junio de 2025 está marcada en el calendario. El
Juan Sebastián Elcano tiene previsto atracar en Nueva York ese día. Si lo hace, y si un tribunal federal decide ejecutar el laudo, España vivirá una de las humillaciones más sonadas de su historia reciente. Si no lo hace, habrá cedido ante la presión de un fondo de inversión. En cualquiera de los dos casos, alguien tendrá que explicar cómo se llegó hasta aquí.