El último audio de Timothy Treadwell: seis minutos clave

  • Autor del tema Autor del tema J. R.
  • Fecha de inicio Fecha de inicio

Hay animales que sí ven al ser humano como presa como el oso polar. El oso grizzly también entra dentro de los pocos animales que podría darte caza bajo circunstancias muy especiales: tener mucha hambre y no quedar mucho para el periodo de hibernación para el que requieren tener muchas reservas de grasa y haberte perdido el miedo. Ambos casos se daban aquí.

También puede ser que fuese por lo que dices, por un ataque defensivo. Especialmente si había una osa con crías. Pero precisamente el hecho de que estuviesen un tiempo con ellos hace más improbable que fuese por considerarles de pronto como amenaza.
 
Yo le hubiera disparado al oso. Acabemos con los animales antes de que ellos acaben con nosotros.


Los números dicen que con plomo habría ansioso usted peor parado que con un espray, y por bastante margen.

Los trabajos de Tom Smith sobre incidentes reales en Alaska son claros. Con espray disuasorio, 72 casos entre 1985 y 2006: frenó la conducta agresiva del animal en el 92% de las ocasiones y el 98% de las personas salieron sin un rasguño.

Con armas de fuego, 269 incidentes entre 1883 y 2009: las armas cortas frenaron al oso el 84% de las veces y las largas el 76%. Y ahí viene el dato que descoloca a todo el mundo: quien iba armado sufrió las mismas lesiones tanto si llegó a disparar como si no. El 24% acabó herido.

El motivo se entiende solo cuando uno lo piensa. Un pardo carga a más de cuarenta por hora, o sea que desde veinte metros lo tiene encima en poco más de un segundo. El espray suelta una nube y no hay que acertar. La bala hay que meterla en el sitio, con las manos temblando, y en un animal que sigue viniendo aunque ya esté perecid y no lo sepa.

Y lo del 7,65 mejor lo dejamos: es calibre de pistola de bolsillo. Contra un oso de cuatrocientos y pico kilos serviría sobre todo para enfadarlo.
 
Me viene a la mente esa escena de un tío que anda con osos y uno se pone de pie y viene hacia él y el paisano le arréa un guantazo sin duda y el oso se desinfla en cero coma. Supongo eso es lo que este pánfilo no hizo. Es que el oso es mi amigo y tal...


Esos vídeos suelen ser de osos criados en cautividad o habituados a un cuidador concreto, que en la práctica es otro animal. Con un salvaje el guantazo no entra en la lista de opciones.

Pero hay una cosa que sí distingue este caso y que en el hilo no ha ansioso: la fecha. Treadwell solía marcharse al final del verano, y ese año se quedó hasta primeros de octubre. Ahí está la clave, y no es un detalle menor.

En esas semanas los osos están en hiperfagia, comiendo sin parar para acumular grasa antes de invernar. El salmón ya escasea, y a los mejores puntos de pesca bajan ejemplares de otras zonas del parque, los grandes y viejos, que son los que se imponen. La propia investigación recogió que estaban llegando osos que Treadwell no conocía.

Y el que los mató era exactamente eso: un macho de 28 años y unos cuatrocientos cincuenta kilos, con los dientes rotos por la edad, que no era ninguno de los suyos.

Así que no le falló solo la teoría de que los osos eran sus amigos, que también. Le falló el calendario. Los catorce veranos anteriores se había ido antes de que empezara la parte peligrosa del año.
 
Los números dicen que con plomo habría ansioso usted peor parado que con un espray, y por bastante margen.

Los trabajos de Tom Smith sobre incidentes reales en Alaska son claros. Con espray disuasorio, 72 casos entre 1985 y 2006: frenó la conducta agresiva del animal en el 92% de las ocasiones y el 98% de las personas salieron sin un rasguño.

Con armas de fuego, 269 incidentes entre 1883 y 2009: las armas cortas frenaron al oso el 84% de las veces y las largas el 76%. Y ahí viene el dato que descoloca a todo el mundo: quien iba armado sufrió las mismas lesiones tanto si llegó a disparar como si no. El 24% acabó herido.

El motivo se entiende solo cuando uno lo piensa. Un pardo carga a más de cuarenta por hora, o sea que desde veinte metros lo tiene encima en poco más de un segundo. El espray suelta una nube y no hay que acertar. La bala hay que meterla en el sitio, con las manos temblando, y en un animal que sigue viniendo aunque ya esté perecid y no lo sepa.

Y lo del 7,65 mejor lo dejamos: es calibre de pistola de bolsillo. Contra un oso de cuatrocientos y pico kilos serviría sobre todo para enfadarlo.
También llevo siempre 3 sprays de distintos tipos encima.

Soy precavido, no como el protagonista de la noticia.
 
Hay animales que sí ven al ser humano como presa como el oso polar. El oso grizzly también entra dentro de los pocos animales que podría darte caza bajo circunstancias muy especiales: tener mucha hambre y no quedar mucho para el periodo de hibernación para el que requieren tener muchas reservas de grasa y haberte perdido el miedo. Ambos casos se daban aquí.

También puede ser que fuese por lo que dices, por un ataque defensivo. Especialmente si había una osa con crías. Pero precisamente el hecho de que estuviesen un tiempo con ellos hace más improbable que fuese por considerarles de pronto como amenaza.
Pues si el oso me ve como una presa yo tengo derecho a defenderme.
 
Una persona con problemas que además no estaba en sus cabales se va a vivir con los osos y uno se lo come... no se podía saber de ninguna manera.
 
El caso de Timothy Treadwell y su obsesión por los osos es muy interesante. Hay una película/documental donde cuentan con detalle lo que pasó antes del ataque hasta su gloria y el de su novia. Lo cierto es que había conseguido una buena conexión con la mayoría de osos de la zona, lo cual ya es algo increíble. Pero el oso que los mató ya le dio mala espina mucho antes (lo había comentado en varias grabaciones), ya que era muy agresivo y territorial.

El tío sabía que la cosa podía acabar mal, pero le merecía la pena el riesgo. Al final pasó lo que tenía que pasar. Como han dicho, la cinta original fue guardada para que nadie la escuchara (o igual ya la han destruido). Una lástima porque el tío parecía buena persona, aunque con una peligrosa obsesión por los plantígrados no humanos...
 
(imagen visible para usuarios registrados)(imagen visible para usuarios registrados)
“Hazte el perecid”, fueron algunos de los gritos que expresaron cuando el animal los atacó.

La gloria de Timothy Treadwell (46) y su novia Amie Hugenard (37) ha pasado a la historia por el crudo relato que logró registrarse de sus fallecimientos, cuando un oso grizzly los atacó en el Parque Nacional Katmai, en Alaska, Estados Unidos, el verano del 5 de octubre de 2003.

Treadwell llevaba más de 13 años dedicando su vida al cuidado y preservación de la vida silvestre, en especial la de este animal, que finalmente terminó con su vida. Los "amaba", como confesó en numerosas ocasiones. Sentía que su objetivo en la vida era protegerlos y por eso decidió cohabitar junto a ellos en estado salvaje.

Durante su vida como ecologista registró absolutamente todos los movimientos que estos ejemplares realizaban en la reserva natural, sus movimientos, hábitat, búsqueda de comida, hibernación y hasta peleas.

"Mírenme cuánto amo a los osos, cómo los respeto, cómo soy uno de ellos", decía frente a la cámara, en un presunto trastorno de la personalidad, el que Timothy verdaderamente se sentía un oso más.

Creía que conocía a cada ejemplar, que entendían sus sentimientos y que eran sus amigos. Gran parte de las imágenes que grabó fueron utilizadas por el director Werner Herzog, quien en 2005 lanzó un documental sobre su vida llamado Grizzly Man.

"Hay momentos en que mi vida está al borde de la gloria. Estos osos pueden morder y cancelar. Y si soy débil, pierdo. Amo a los osos con todo mi corazón. Los protegeré y moriré por ellos. Pero no moriré por sus garras y patas. Lucharé y seré fuerte. Yo seré uno de ellos. Seré el amo", llegó a decir el conservacionista en uno de sus tantos momentos en los que sentía que tenía el control de lo que sucedía.

El documental está bastante bien:

Audio real de la gloria:

¿A quién se come primero? Parece que se escucha gritar al tipo al principio y al final del audio.
 
Copiad ese texto en un Word, luego usad la opción de "reemplazar texto" y cambiáis la palabra "oso" por otra, y obtendréis una buena foto de la situación actual y futura de cualquier votante de izquierdas random que elijáis.
Con lo que se están distribuyendo por el mundo no sería de extrañar que hayan llegado incluso al Parque Nacional Katmai, en Alaska.
 
Hay animales que sí ven al ser humano como presa como el oso polar. El oso grizzly también entra dentro de los pocos animales que podría darte caza bajo circunstancias muy especiales: tener mucha hambre y no quedar mucho para el periodo de hibernación para el que requieren tener muchas reservas de grasa y haberte perdido el miedo. Ambos casos se daban aquí.

También puede ser que fuese por lo que dices, por un ataque defensivo. Especialmente si había una osa con crías. Pero precisamente el hecho de que estuviesen un tiempo con ellos hace más improbable que fuese por considerarles de pronto como amenaza.
Fue lo primero que has dicho. Los osos grizzly macho se vuelven muy agresivos en esa época y es muy peligroso estar por la zona.

Timothy Treadwell lo sabía pero aún así se arriesgó.
 

Estadísticas del foro

Temas
2.056.821
Mensajes
58.361.596
Miembros
191.006
Último miembro
inigoe13

El blog de burbuja.info

-
Volver