Pedro Sánchez sopesa un adelanto electoral al 29 de noviembre de 2026, el primer domingo que permite la LOREG, después de reunir a su núcleo de confianza sin Sumar. El escenario se precipita por la previsible derrota de los dos decretos-ley de vivienda en el Congreso y por las protestas contra el desahucio de Maricarmen Abascal.
El 2 de octubre de 2026, Pedro Sánchez reunió a tres o cuatro personas de máxima confianza de su Gabinete para sopesar un adelanto electoral al 29 de noviembre. La reunión, según elEconomista.es, no incluyó a representantes de Sumar. Después hubo una conversación específica entre Sánchez y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, que no concretó el contenido pero recordó que cualquier adelanto es "una potestad exclusiva del jefe del Ejecutivo". Ese es el marco. Un presidente que hasta ahora se había atrincherado en apurar la legislatura pone sobre la mesa el escenario más extremo, el de las urnas antes de tiempo.
Una fecha que encaja con la LOREG
El primer domingo que permite la Ley Orgánica del Régimen Electoral General es el 29 de noviembre. Esa es la fecha que se ha puesto encima de la mesa. La norma fija las reglas del calendario electoral y, en este caso, deja ese domingo como el más temprano posible. No es el único día que aparece en los cálculos. También figura el 6 de diciembre, domingo inmediatamente posterior y festividad que conmemora la promulgación de la Constitución de 1978.
Para Sánchez, esto supone un giro. Hasta ahora se había atrincherado en apurar la legislatura. El cambio de opinión no sale de la nada: el Gobierno prepara el escenario posterior a la previsible derrota de los dos decretos-ley de vivienda el viernes 2 de octubre de 2026 en el Congreso de los Diputados. En ese cálculo entró incluso el escenario más extremo, el adelanto. La política económica también juega: los dos textos tocan el mercado inmobiliario y los contratos de alquiler, dos áreas donde cualquier cambio regulatorio mueve decisiones de inversión, precios y expectativas.
Los decretos de vivienda como detonante
Los dos textos caen o se sostienen por una votación muy concreta. Uno contiene la mayoría de las medidas de intervención en el mercado inmobiliario. El otro se focaliza en la renovación automática de los contratos de alquiler, que Sumar defendió desde el inicio y en solitario. El rechazo de PP, Vox y Junts haría inevitable la caída de ambos. Sobre todo el de Junts, según la lectura que se hace desde el Gobierno.
A juicio de Moncloa, esa votación obliga a la derecha a "retratarse". El presidente considera que puede sacar provecho del clima generado por las protestas contra el desahucio de Maricarmen Abascal, ocurrido poco más de una semana antes. La movilización de sectores militantes de la izquierda es un hecho, con una acampada mantenida en la Puerta del Sol, en Madrid. No es un detalle menor: una parte del electorado de izquierdas que estaba apagado ha vuelto a la calle.
Un partido que ya no espera a 2027
El apoyo a estos planes no es unánime en el núcleo de Sánchez. Pero las posiciones a favor de no esperar a 2027 para votar empiezan a manifestarse en filas del PSOE. No es una situación nueva. Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, se ha mostrado abiertamente a favor de un adelanto después de crisis como los casos de corrupción en el entorno de Sánchez o el asalto a las fronteras de Ceuta del pasado julio de 2026.
La decisión final no está tomada. Sánchez tiene sobre la mesa el 29 de noviembre y el 6 de diciembre. Díaz ya dejó claro que la potestad es exclusiva del jefe del Ejecutivo. En política, como en los mercados, el calendario también es una señal. Conviene no dar ningún escenario por hecho: la convocatoria depende del presidente y todavía no hay decisión oficial.