Sánchez, entre la dimisión y unas elecciones anticipadas
¿Está Pedro Sánchez a punto de convocar elecciones generales? Es la pregunta que recorre los mentideros políticos españoles a mediados de septiembre de 2025. La respuesta, a la vista de los últimos movimientos, no es unívoca: hay señales que apuntan a un adelanto electoral inminente, pero también razones de peso para pensar que el presidente aguantará en Moncloa a base de prórrogas presupuestarias.
La presión de The Economist y el escándalo de los USB
El diario británico The Economist ha exigido abiertamente la dimisión de Pedro Sánchez y la convocatoria de elecciones tras el verano. No es un medio cualquiera: su influencia en los mercados y en las élites económicas europeas es notable. La petición llega en un momento en que la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) maneja unos USB con todos los WhatsApp que se cruzaron José Luis Ábalos y el propio Sánchez desde 2017, según informaciones de Okdiario. El contenido de esos mensajes, aún no hecho público, alimenta el nerviosismo en el entorno gubernamental.
El pulso de Junts y el bloqueo presupuestario
Junts, el partido de Carles Puigdemont, ha pedido formalmente elecciones anticipadas. Puigdemont ha declarado que, en democracia, si un gobierno pierde la mayoría de un parlamento, debería convocar comicios de forma automática, sin necesidad de una moción de censura. Esta exigencia llega después de que el Gobierno no haya logrado aprobar los presupuestos generales del Estado, un bloqueo que se arrastra desde hace meses. Sánchez, en una entrevista en TVE, aseguró que seguiría gobernando sin presupuestos, pero la oposición y parte de sus socios consideran que esa situación es insostenible.
Señales de adelanto electoral
Hay indicios objetivos de que la maquinaria electoral se está poniendo en marcha. El Gobierno ha licitado de repente la papelería electoral, un contrato que solo tiene sentido si se prevén comicios a corto plazo. Además, según Vozpópuli, sectores del PSOE sugieren a Sánchez convocar elecciones y agitar la calle contra el PP, una estrategia que ya se ha visto en otras ocasiones. También se ha congelado la reducción de jornada que impulsaba Yolanda Díaz, lo que se interpreta como un gesto para evitar conflictos con los socios en plena precampaña.
¿Elecciones o prórroga indefinida?
Sin embargo, no todos ven el adelanto como inevitable. Hay quien sostiene que Sánchez no tiene ninguna necesidad de convocar elecciones porque puede prorrogar los presupuestos indefinidamente, como ya ha hecho en otras legislaturas. La moción de censura, por su parte, parece descartada: los partidos que no son ni PP ni Vox prefieren un Sánchez débil antes que un gobierno de la derecha, porque de él pueden arrancar concesiones, incluso la independencia de León, en tono irónico. El propio Sánchez, según se comenta, no soltará el poder salvo que tenga las cartas a favor; su instinto de supervivencia es proverbial.
La situación es un callejón con dos salidas: o Sánchez se lanza a unas elecciones anticipadas para intentar reforzarse, o se aferra al poder con presupuestos prorrogados, asumiendo el desgaste. El tiempo juega en su contra, pero la historia reciente demuestra que en política española el final nunca es predecible. Mientras tanto, la papelería electoral ya está licitada. ¿Será para unas elecciones o para un simulacro?