España, contra las cuerdas en Schengen: Finlandia pide su exclusión y otros países aprietan
La exclusión de España del espacio Schengen ha dejado de ser una hipérbole de tertulia para convertirse en un problema de Estado. La ministra del Interior de Finlandia, Mari Rantanen, ha pedido expresamente que España sea apartada del acuerdo; Italia, con Giorgia Meloni al frente, habla de medidas extraordinarias; y Francia ya ha reforzado la frontera de los Pirineos. La chispa ha sido la situación migratoria en Ceuta, pero el incendio va mucho más allá.
¿Qué ha dicho cada país? Las posiciones reales
El titular de que Suecia, Italia y Finlandia apoyan excluir a España mezcla realidades distintas. Finlandia es el único país que ha pedido formalmente la exclusión, según los hechos constatados. Suecia, junto con Dinamarca, exige a España reforzar su frontera, que no es lo mismo que pedir la expulsión. Italia, por su parte, ha lanzado un aviso con “medidas extraordinarias” y Meloni ha dejado claro que no piensa quedarse de brazos cruzados. Francia, sin tanto ruido, ya ha blindado la frontera del Pirineo, lo único que se nota sobre el terreno.
Los datos que alimentan el debate migratorio
Detrás de la tensión están los números. A comienzos de 2025, residían en España 1.165.955 marroquíes, la nacionalidad extranjera más abundante, según el informe del Servicio Jesuita a Migrantes (página 32). Esa cifra ayuda a entender por qué la presión se concentra en la frontera de Ceuta y Melilla. Hay quien sostiene que la entrada de migrantes por esas ciudades es una cifra ridícula comparada con la que llega por Barajas y otras vías, y que la reacción europea responde a un interés político más que a un problema real de seguridad.
La hipocresía europea, bajo sospecha
El contragolpe no se ha hecho esperar. Una corriente de análisis señala que países como Italia, Finlandia o Suecia no están precisamente en posición de dar lecciones: con problemas migratorios propios y con una historia reciente de políticas de puertas abiertas que han derivado en tensión social. Se recuerda el papel de Angela Merkel en 2015, cuando alentó la entrada de millones de sirios, y se subraya que, si ahora se cierran fronteras, es difícil no ver un doble rasero.
Geopolítica: España gana apoyos donde nadie esperaba
Mientras los vecinos europeos aprietan, el análisis geopolítico ha sacado a relucir un realineamiento incómodo: China e Irán aparecen como apoyos de España frente a unos socios que insultan y abandonan. Hay quien interpreta esta presión como un castigo a la deriva soberanista del Gobierno y recuerda que la UE ya ha tenido gestos de dureza con otros países díscolos.
La pregunta es si esta tormenta se quedará en declaraciones o acabará en una suspensión efectiva de España en Schengen. Todo dependerá de la capacidad del Gobierno para ofrecer una política migratoria creíble y de la voluntad de Bruselas de no romper el club. Pero con la que está cayendo, nadie debería dar el acuerdo por seguro.