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Empresas públicas, el ruinoso pozo donde las autonomías fulminan más de 10.000 millones al año
Las empresas públicas fulminan 10.000 millones al año y no rinden cuentas
El Tribunal de Cuentas examina las empresas públicas de las autonomías desde el año 2000 y el saldo apenas se ha movido: entre ese ejercicio y 2015 acumularon más de 50.000 millones de pérdidas pese a haber recibido unos 65.000 millones en subvenciones. Súmense: alrededor de 116.000 millones de euros entre dinero público inyectado y números rojos. El último informe disponible, el que disecciona 2015, sitúa el coste mínimo de esas sociedades en 9.944 millones solo ese año. Y ese «mínimo» no es retórica: se auditaron 371 sociedades y quedaron fuera otras 83.
El problema no es que pierdan dinero. El problema es que no se sabe cuánto pierden.
Por qué las empresas públicas escapan al control
La fórmula es conocida. La Administración constituye sociedades bajo el paraguas del derecho privado, mucho más *flexible* que el Derecho Administrativo, y de paso se escurre de los controles que se aplican al gasto público ordinario. El Tribunal de Cuentas lleva años denunciándolo, con escaso resultado. Las prácticas no cesan.
A la opacidad estructural se suma la lentitud. La fiscalización llega sistemáticamente tarde y, aun así, deja fuera a decenas de sociedades que no entregan cuentas, las mandan fuera de plazo o no aportan los papeles imprescindibles para revisar contratos, financiación o selección de personal. El propio organismo reconoce faltas tan básicas como cuentas sin aprobar por los órganos competentes o sin la firma de todos los miembros del patronato. Objetos societarios hay para todos los gustos: radiotelevisiones, promoción exterior, tareas forestales, inmobiliarias, sanidad, transporte.
Y hay más agujeros de dinero que las subvenciones y las pérdidas contables. El Tribunal de Cuentas señala ampliaciones de capital, préstamos con cargo a los presupuestos regionales y la contratación de servicios —esa fórmula en la que el gobierno regional es dueño y cliente a la vez— como vías paralelas de financiación. En algunas comunidades se detecta la tendencia a sustituir subvenciones por aportaciones de socios y endeudamiento avalado por la administración. Cuando la empresa no puede pagar, paga la autonomía. En varios casos es la propia administración la que se subroga en los préstamos.
Del rescate puntual al pozo permanente
Lo de las autonomías no es un caso aislado. Las cuentas remitidas por Hacienda a Bruselas del ejercicio 2018 revelaban que el Estado y las comunidades se dejaron 3.400 millones en rescatar a sus empresas públicas, una factura que crecía pese a la recuperación económica. La red estatal de empresas consume del orden de 2.000 millones al año entre cobertura de pérdidas, aportaciones patrimoniales y compensaciones por servicio público.
En tiempos recientes la foto empeora. Las empresas de la SEPI perdieron 660 millones en 2024: Correos se dejó 522 y Navantia otros 197, y el agujero acumulado supera los 2.000 millones desde 2019. El Estado ha vuelto a rescatar a Navantia con 450 millones. Sobre Correos planea un plan de 4.000 millones. RTVE ha disparado su deuda de 300 a 700 millones. Renfe firmó pérdidas históricas de más de 100 millones en un solo trimestre. La deuda conjunta de las empresas dependientes del Gobierno marca récord: 35.237 millones.
Más plantilla, mejores sueldos y ninguna competencia
Entre las críticas recurrentes está la del gasto laboral. Las empresas públicas han sumado 14.400 asalariados, un 10% más, desde el cambio de Gobierno, y el 60% de sus trabajadores ha visto subidas salariales superiores al 3%. Sus incrementos retributivos duplican a los del sector privado. Hay casos llamativos: una fundación andaluza para el emprendimiento administraba 40 millones gastando el 99% en sueldos y mantenimiento, con apenas un millón para emprendedores.
El diagnóstico que se repite en distintos análisis es que muchas de estas sociedades no compiten en igualdad —cuando compiten—, y que su razón de ser no es prestar un servicio sino colocar a cuadros afines y actuar con discrecionalidad. Es la palabra que usa el propio Tribunal de Cuentas.
Por eso buena parte del descontento no reclama más planificación, sino cerrar el grifo: liquidar estas sociedades, recentralizar lo que sea útil y dejar caer lo que no pueda sostenerse, con la quiebra como horizonte legal en lugar del rescate automático. Otra corriente pide algo menos drástico y más difícil: independizar la gestión de la política y obligar a estas empresas a una rentabilidad comparable a la de sus competidoras privadas.
El análisis se atasca siempre en el mismo sitio. Nadie ha podido cuadrar la cifra total porque hay decenas de sociedades que nunca han pasado por una auditoría. Diez años de retraso, cuenta incompleta, y el dinero sigue saliendo.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«La solución es fácil: se cierran las empresas públicas y se recentralizan los servicios que prestan si son de utilidad, y si no lo son, pues se eliminan y santas pascuas.»
— Gonzalor · cierre y recentralización
«Empresa y pública es un oxímoron. Jamás se dio el caso de una empresa creada por el estado que pudiera competir en igualdad con otras.»
— pepeleches · competitividad de la empresa pública
«Durante años se han usado a las empresas públicas para ocultar el endeudamiento dado que estas no podían ser monitorizadas por los parlamentos.»
— subvencionados · opacidad y endeudamiento oculto
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Cerrar y recentralizar las empresas públicas35%
Independizar su gestión de la política30%
Permitir que quiebren sin rescate35%
📌 DATOS
En 2015 las empresas públicas autonómicas costaron un mínimo de 9.944 millones, con 371 sociedades auditadas y 83 sin auditar
Entre 2000 y 2015 acumularon más de 50.000 millones de pérdidas tras recibir unos 65.000 millones en subvenciones
Las empresas de la SEPI perdieron 660 millones en 2024: Correos 522 y Navantia 197
La deuda de las empresas públicas dependientes del Gobierno alcanza los 35.237 millones
El 60% de los trabajadores de empresas públicas vio subidas salariales superiores al 3%
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Cuánto cuestan las empresas públicas autonómicas al año?
Según los informes del Tribunal de Cuentas, en 2015 costaron un mínimo de 9.944 millones de euros, sumando pérdidas acumuladas y subvenciones. En el período 2011-2015 la media superó los 10.000 millones anuales, cifra que el propio organismo califica de mínima porque no logra auditar todas las sociedades.
📅 EVOLUCIÓN
2011-2015Las empresas públicas autonómicas costaron una media superior a 10.000 millones anuales, según los cinco ejercicios fiscalizados
2000-2015Acumulan más de 50.000 millones de pérdidas tras recibir al menos 65.000 millones en subvenciones
2018Estado y comunidades se dejaron 3.400 millones en rescatar a sus empresas públicas, factura que crecía pese a la recuperación
2021La deuda de las empresas públicas aumentó un 6,95% durante la pandemia, con 32.298 millones en números rojos
2024Las empresas de la SEPI perdieron 660 millones; Correos 522 y Navantia 197
2025La deuda de las empresas dependientes del Gobierno alcanza un récord de 35.237 millones
✓El desglose de las vías de financiación que el Tribunal de Cuentas considera aún más opacas que las subvenciones: ampliaciones de capital, préstamos presupuestarios y contratación de servicios con la administración como dueña y cliente
✓El caso de la fundación andaluza de emprendimiento que gastaba el 99% de sus 40 millones en sueldos y mantenimiento, con apenas un millón para su supuesta finalidad
✓Los testimonios de quienes trabajaron contratados por estos entes y describen de primera mano el enchufismo y los sueldos altos en estructuras escasamente fiscalizadas
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Descargo de responsabilidad: Los datos proceden de informes de fiscalización del Tribunal de Cuentas y de informaciones publicadas sobre ejercicios ya cerrados; las cifras de sociedades no auditadas son estimaciones mínimas.
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