El patrioterismo de chichinabo: por qué los españoles prefieren la bandera autonómica en las celebraciones
Cada vez que la selección española gana algo, la polémica regresa: ¿por qué en las calles se ven más banderas autonómicas que la rojigualda? La crítica argentina al "patriotismo de chichinabo" ha reabierto el debate sobre la identidad nacional en España.
Mientras en otros países, como Alemania o Italia, la bandera nacional domina sin discusión, en España es habitual ver banderas de Cataluña, País Vasco, Andalucía o incluso de una ciudad, junto a la nacional. Hay quien lo ve como una riqueza identitaria; otros, como un síntoma de falta de cohesión.
¿Qué dice la comparación internacional?
El caso más similar es Reino Unido: la Union Jack apenas se usa fuera de Inglaterra, y cada nación tiene su propia bandera. En cambio, en Francia o Alemania, las banderas regionales (Baviera, Occitania) son minoritarias durante las celebraciones deportivas. La excepción la pone la presencia de banderas de otros países —como las africanas en Francia—, pero eso responde a la diversidad migratoria, no a un debate identitario interno.
Las dos almas del debate
Una corriente sostiene que mostrar la bandera autonómica es plenamente compatible con sentirse español; otra lo considera una muestra de debilidad patriótica. Y hay una tercera, más escéptica, que cuestiona el fetichismo de cualquier bandera. La crítica argentina, en todo caso, ha dado en una fibra sensible: la dificultad de España para projectar un patriotismo unívoco.
El debate queda abierto. Mientras en otros países la respuesta es automática, aquí cada celebración reabre la misma pregunta. Quizá el problema no sea la bandera que se saca, sino la necesidad de que todas sean la misma.