Marruecos supera a España en poder militar: 9,0 frente a 5,55
Una guerra con Marruecos no sería un paseo, y el dato que más se repite para sostenerlo no sale de ningún cuartel: un índice público de comparación militar sitúa al país vecino un 38,3% por encima de España, con 9,0 puntos frente a 5,55. La cifra desmonta el relato de una superioridad tecnológica cómoda, aunque tampoco la confirma. Mezcla toneladas con capacidades y deja fuera el mantenimiento, el adiestramiento y una pregunta incómoda: quién aprieta el gatillo cuando buena parte del material es de factura ajena.
Los números que dan la ventaja a Marruecos
Sobre el papel, la brecha terrestre es enorme. Marruecos despliega 3.195 carros de combate principales, 10.000 vehículos blindados y 1.000 piezas de artillería. España responde con 327 carros, 2.900 blindados y 375 sistemas de artillería. En el mar, el recuento bruto también favorece al reino alauí: 121 buques frente a 46, aunque ninguno de ellos sea submarino ni portaaviones. España aporta dos submarinos y un buque de proyección.
Ese es el terreno de juego. El problema aparece al preguntar cuántas de esas unidades están operativas, con qué munición y durante cuántos días seguidos.
121 barcos frente a 46: por qué el recuento naval engaña
La comparación por número de cascos es la trampa más evidente del ejercicio. La flota marroquí se compone en su mayoría de patrulleras costeras y unidades de los años setenta y ochenta, con una fragata moderna tipo FREMM y dos clase Sigma como únicos buques de entidad. Del lado español hay fragatas con sistema AEGIS y una defensa antiaérea de zona que el vecino no iguala.
Hay quien resume el asunto con una imagen contundente: contar patrulleras para medir poder naval es como comparar una flota de reparto en bicicleta con una naviera de portacontenedores. Quien defiende la tesis contraria recuerda que Marruecos no tiene buques anfibios ni portaaviones, y que sin medios de desembarco la superioridad numérica sirve de poco. Como contrapeso, se apunta que la proyección española depende de un buque con dotación aérea limitada y que el grueso de la armada usa sistemas de origen estadounidense, lo que introduce una dependencia política difícil de ignorar en un escenario de crisis.
Ceuta y Melilla, fuera del paraguas del artículo 5
Aquí es donde el análisis militar se cruza con el derecho de tratados. El ámbito geográfico del Tratado de Washington cubre Europa, Norteamérica y el Atlántico norte por encima del Trópico de Cáncer, frontera que deja a Canarias dentro y a Ceuta y Melilla fuera. De ahí la conclusión que se repite: las dos ciudades serían, en una primera fase, indefendibles sin entrar en el mecanismo de respuesta colectiva.
La otra cara del argumento es estratégica, no jurídica. El control del Estrecho por un actor hostil a la UE afecta a media Europa, y hay quien sostiene que ningún socio relevante se quedaría de brazos cruzados. Circulan además versiones sobre una eventual reformulación de los artículos 4 y 5 que aclararía la cobertura europea de esas plazas. Nada cerrado.
Maniobras: 485 días frente a 77
El indicador menos discutido no es el material, sino la frecuencia de uso. Entre 2021 y junio de 2025, Marruecos acumuló más de 485 días de operaciones militares frente a los 77 registrados por España. La parte llamativa: 122 días consecutivos de maniobras navales sin notificación previa y actividad sostenida durante 365 días sobre la franja oriental saharaui.
En el lado español, el Ejército del Aire y del Espacio programa el ejercicio Atlante 26 entre el 13 y el 18 de septiembre en el Golfo de Cádiz, con tiro real de cañón contra blancos remolcados por drones y lanzamiento de misiles aire-aire y aire-superficie. Adiestramiento avanzado, sí. Poco volumen comparado con el ritmo del vecino.
Drones, misiles y la munición que se fabrica en casa
Si algo ha cambiado la ecuación es el dron barato. La asimetría es brutal: un aparato de bajo coste puede inutilizar material mil veces más caro, y detenerlo consume munición carísima. Sobre existencias, los datos son opacos. AESA ha expedido 262.000 certificados de pilotaje, pero eso mide trámites administrativos, no aparatos en dotación militar. España cuenta con al menos tres fábricas de drones militares y una industria propia de sistemas no tripulados.
En artillería de largo alcance, un cálculo difundido apunta a que las existencias marroquíes de cohetes tipo HIMARS o ATACMS darían para media docena de salvas salvo reabastecimiento exterior. Y hay una curiosidad histórica que casi nadie recuerda: entre 1983 y 1990 España investigó la BEAC, una bomba explosiva aire-combustible, en un programa con Defensa, EXPAL y Explosivos Río Tinto que el entonces ministro Narcís Serra nunca descartó públicamente.
Argelia, el Polisario y los aliados que no están
El escenario de alianzas es el punto más especulativo de todo el análisis. Se atribuye a Marruecos un respaldo preferente de Estados Unidos e Israel; en el lado español, la OTAN quedaría en una posición imposible si uno de sus miembros apadrina al adversario. La única baza real que se menciona es Argelia, enemigo declarado del vecino y por tanto aliado circunstancial, con el Frente Polisario y Mauritania como actores secundarios interesados en que Rabat no se fortalezca.
El resto es hipótesis de sobremesa: submarinos rusos, respaldo chino, rearme saharaui para abrir un segundo frente. Todo plausible, nada confirmado.
El gas, los camiones y las remesas: la guerra sin disparos
La parte económica admite menos discusión que la militar. Marruecos depende del tránsito mercante hacia Europa, de las remesas que envía su diáspora y del suministro energético. Bloquear el corredor de Algeciras, cerrar el espacio aéreo o cortar transferencias serían golpes severos sin mover un solo soldado. El reverso: España también vive de ese comercio, y las cifras demográficas pesan en los dos sentidos. En España residen unos 800.000 extranjeros de nacionalidad marroquí; sumando nacionalizados desde 2005 y sus hijos, las estimaciones hablan de alrededor de 1,5 millones, con 1,15 millones de nacidos en Marruecos y unos 300.000 hijos según otras cuentas. En Francia se calculan entre tres y cuatro millones.
Con estos mimbres, el pronóstico más honesto es también el menos épico: un choque abierto sería caro, largo e incierto para ambos, y el primer movimiento probable no sería una invasión sino una crisis de desgaste con Ceuta y Melilla como rehén. Cuál de los dos bandos aguanta mejor ese pulso depende de factores que ningún índice mide, empezando por la voluntad política de quien tiene que firmar la orden.