Llamaradas rojas y superficie del sol: el eclipse sin filtros
Durante un minuto, el sol dejó de ser el disco blanco y cegador de siempre. La superficie apareció con una textura amarillo anaranjada y, segundos antes, una llamarada se recortó contra el borde de la Luna. Fue un espectáculo que duró menos de lo que tarda un semáforo en ponerse en verde.
Las observaciones más detalladas apuntan a tres llamaradas: una grande a la izquierda y otras dos más pequeñas a la derecha, de un rojo intenso, todas a simple vista. Quienes miraron en el instante previo a la totalidad describen también la textura de la superficie por la rendija que quedaba antes del «sol negro». Luego, todo desapareció.
El único testimonio con cronómetro sitúa la totalidad entre las 20:32:32 y las 20:33:31. En ese tramo, la Luna cubre por completo el disco solar: no hay superficie ni llamarada, solo la corona y una Luna pequeña flotando en el destello. La diferencia es importante: la textura se ve en los segundos previos, no en la totalidad estricta.
Los vídeos que circulan con soles enormes deslumbrando la corona no coinciden con lo que se ve a simple vista. Quienes lo presenciaron hablan de una Luna pequeña en medio del destello, muy lejos de esos primeros planos. Cabe preguntarse cuánto de lo que se comparte es zoom y cuánto es realidad.