Yo no solamente envidio a los hombres casados y con descendientes, sino incluso a los divorciados con descendientes también. Porque estar soltero y sin descendientes a partir de cierta edad es algo muy triste, para qué nos vamos a engañar. Ya me supongo que el matrimonio no serán todo alegrías, y que el divorcio puede resultar algo verdaderamente duro a todos los niveles. Pero yo pienso que los únicos maduritos solterones que pueden estar satisfechos con su vida son como mucho los playboys. Uno debería probar a casarse, y si la cosa le sale mal, divorciarse, pero cuando ni tan siquiera lo has llegado a intentar, es una lástima, o bien porque ninguna mujer ha querido casarse contigo, o bien porque no has podido llegar a establecer un acuerdo matrimonial, que a fin de cuentas es en lo que se basa el matrimonio. Cuando pienso que hasta mi querido pulga se llegó a casar (y divorciar) dos veces, y yo sin embargo me he quedado soltero, se me cae el alma a los pies. Que sí, que vale, que casarse puede salir mal, o muy mal, aunque también bien o muy bien, y que divorciarse puede ser la ruina total, pero quedarse soltero es triste a menos que seas un Leonardo DiCaprio de la vida, y aun así ya veremos cómo acaba cuando deje de hacer películas. Así que a mí no se me caen los anillos al reconocer que no haberme casado es, junto con el no haber tenido descendientes, quizás mis dos mayores frustraciones en la vida: