Solo el 37% de la población trabaja: la cifra que no cuadra
¿Puede una de las mayores economías de la eurozona sostenerse con solo el 37% de sus habitantes en el mercado laboral? El titular se repite en análisis y redes, pero debajo hay un debate incómodo: qué se considera trabajo, quién lo contabiliza y cuántos se escapan del registro oficial.
La estadística se construye sobre los afiliados a la Seguridad Social en relación con el total de residentes, que ronda los 50 millones. El resultado, unos 18 millones de cotizantes, deja fuera a todos los que trabajan sin alta. Y la economía sumergida, ese agujero negro del mercado laboral español, hincha la cifra real de trabajadores sin que aparezca en el dato.
La polémica de los empleados públicos
Una de las primeras preguntas que saltan es si los funcionarios cuentan. Sí, cuentan: cotizan y se contabilizan. Pero hay quien sostiene que su productividad es difícil de medir y que su inclusión distorsiona las estadísticas. Es un debate tan antiguo como la anécdota del remo que circula desde 1996, cuando unos empleados españoles perdieron por una hora frente a unos japoneses, y la directiva buscó explicaciones en lugar de mirar al remero.
¿Quién produce de verdad?
Los análisis más escépticos van más allá y aplican la ley de Pareto: el 20% de la población generaría el 80% de la riqueza, lo que dejaría en unos 10 millones de personas el verdadero motor de España. Otros rebajan a 15 millones el máximo de trabajadores reales. La estimación de que solo 10 millones sostienen a 50 no es un brindis al sol; se apoya en una distribución que da para una discusión mucho más fina de la que cabe aquí.
Mientras unos prometen un futuro sin trabajo, la discusión sigue anclada en si el trabajo de algunos cuenta más que el de otros. Ironías de un mercado laboral que mide más el alta que el esfuerzo.