Un vídeo de una mujer con tres copas de más en un garito de Estocolmo no es demografía, es un sábado. Confundir eso con "el multiculturalismo se abre paso" es de nivel bajo. Que una sueca se ponga […] con un tío que la levanta como si fuera un saco de patatas no ha cambiado ninguna frontera ni ha movido un solo escaño. Eso se llama biología, y opera igual en Móstoles que en Gamla Stan.
Al loro con el sesgo: coges el clip más llamativo de un finde y le pones encima una tesis de civilización. Así lleva funcionando la industria del click desde 2015. El 90% de las noches en Estocolmo acaban con el Olsen rubio pagando la ronda y nadie sube un vídeo, porque no vende.
Donde de verdad se decide el asunto no es en la barra de un pub. Es en la sala de partos, en el mapa escolar y en la cola de vivienda pública. Ahí el Olsen rubio no compite: ahí ya está jubilado, no cotiza y no tiene descendientes. La sustitución no la hace el que levanta a la sueca, la hace el que firma el permiso de residencia y el contrato de alquiler social. Ese es el responsable.
Aquí en España el patrón es calcado pero con otro envoltorio: no es que los forasteros os quiten a las locales, es que la local de 30 años no tiene piso, no tiene sueldo fijo y no tiene tiempo. El que sí tiene tiempo y espacio libre es el del turismo y el del chiringuito subvencionado. Eso sí que afeita la demografía, más que cualquier noche de marcha.
Y ojo, que si te escandaliza esto, espérate a ver los datos de aquí en tres años.