Casarse con la sobrina: la ley lo permite, la economía lo explica
Casarse con la hija de tu hermana no es delito ni escándalo jurídico. En España, como en Israel, la ley no pone un veto explícito al matrimonio entre tío y sobrina: entra en el mismo cajón que el matrimonio entre primos. Legal, sí. Bien visto, ya es otra cosa.
Hay quien pone sobre la mesa el caso de hermanos con más de 18 años de diferencia para que tío y sobrina acaben siendo casi de la misma edad, y quien recuerda que estas uniones no son cosa de hace 50 años: se citan enlaces entre primos en personas de mediana edad.
La economía de juntar tierras
Antes de la moral moderna hubo una razón de peso para estos enlaces: el patrimonio. Casarse con la prima o con la sobrina significaba mantener las tierras en la misma mano. Quien se casaba dentro de la familia no dividía herencias, las sumaba. La propiedad explica muchas uniones que hoy se leen como rareza y que, en su contexto, eran una operación tan sentimental como catastral.
El efecto kibutz y la aversión aprendida
El caso israelí añade una curiosidad que vale la pena retener. En los kibutz se criaba a todos los niños juntos, sin que existiera vínculo de sangre; al hacerse adultos, se negaban a casarse entre ellos. La cercanía infantil imitaba al parentesco y activaba el freno humano al incesto. La conclusión que se extrae es incómoda para los románticos: el deseo también se educa, y la costumbre manda más que el ADN.
No todo el mundo se queda en la anécdota. Hay quien ve en estas uniones endogamia y no tradición, y quien recuerda que la Iglesia ha oficiado bodas entre primos incluso en tiempos recientes. La discusión no es jurídica: es de cuándo la familia deja de ser familia para convertirse en un pacto de propiedad.
Con el patrimonio cada vez más financiero y menos territorial, la lógica de casarse con la parienta se deshace sola. Es probable que en una generación la pregunta suene a antropología. Aunque, vista la capacidad de la costumbre para sobrevivir a su utilidad, tampoco conviene hacer apuestas.