La acampada de Valencia ha establecido una norma explícita: no se admite alcohol, porros ni drogas dentro del recinto. Quien sea sorprendido bebiendo o fumando es expulsado y no puede volver a entrar, y quien llegue drogado tampoco accede.
La acampada de Valencia ha fijado por escrito lo que en otros campamentos ha sido motivo de discusión: dentro no se bebe, no se fuma porros y no hay drogas. La norma no distingue entre sustancias legales e ilegales. El alcohol, que es legal para mayores de 18 años, queda fuera igual que el resto.
Una sola entrada y control en la puerta
El recinto funciona con un único punto de acceso. Ese detalle no es menor: permite comprobar el estado de quien llega antes de que se mezcle con el resto. Si alguien se presenta con síntomas de haber bebido o consumido, se le niega la entrada. La medida evita que una persona en mal estado se cuele y se apalanque en un rincón.
La expulsión tampoco es temporal. Quien es pillado bebiendo o fumando dentro se va y no vuelve. Es una regla dura, pensada para que el campamento no se convierta en un lugar de paso para quien solo busca un sitio donde drogarse o beber de noche.
Por qué se ha tomado esta decisión
Los responsables de la acampada han optado por cortar el problema de raíz antes de que aparezca. La experiencia de otras concentraciones muestra que el consumo nocturno genera molestias, ruido y conflictos que acaban desgastando la convivencia. Aquí se ha preferido un filtro previo.
La norma también responde a una imagen que circulaba fuera del recinto: la idea de que dentro se fumaba. Con la prohibición explícita y el control en la puerta, esa percepción queda desmentida por los hechos.
Un modelo que otros campamentos observan
La acampada de Valencia no es la única que ha tenido que lidiar con el consumo. Lo que llama la atención es la claridad de la regla y su aplicación sin excepciones. No hay zona de fumadores, no hay tolerancia con una cerveza. Eso simplifica el control y evita discusiones en la puerta.
Queda por ver si el modelo se mantiene cuando la acampada crezca o se prolongue en el tiempo. De momento, la norma está escrita y se aplica.