Algunos son ancianos y humildes, si, y agradecidos. Otros son cuarentones separados que o son nuevos en el edificio y no lo conocen, o llevan demasiado tiempo y estan hasta los agallas. Y otros son más jóvenes pero carentes de la experiencia necesaria para gestionar algo así, que si se dejara en sus manos nos iban a sacar el dinero entre todas las fieras que son el administrador y las empresas que vinieran a reparar lo que fuera.
Estar yo lo prefiero, hago y deshago a mi antojo, y nadie me dice nada, problemas si he podido tener con algún inquilino o propietario que estaba en contra de mi gestión o decisiones, y que ha querido sacar algo de la comunidad pero estoy acostumbrado a que siempre alguno difiera de mi opinión, tanto en la vida como en los negocios, así que sé torear y se han estampado con un muro.
Y ahora que llevo tiempo, y ya me han ido conociendo todos, tantos los buenos como los malos, las aguas están mansas y ya nadie me dice nada, en la última reunión de hace un mes, y que celebramos porque un vecino se empeñó, y legalmente asi corresponde, ya que el año anterior no se celebró tampoco, me volvieron a elegir en masa y poco más, ruegos y sugerencias, y hasta el año que viene.