Dos descarrilamientos sin impacto: las preguntas sin respuesta del accidente de Adamuz
El 21 de enero de 2025, dos trenes de alta velocidad descarrilaron en la línea Madrid-Sevilla, cerca de Adamuz (Córdoba). La versión oficial sostiene que el Alvia de Renfe impactó contra el Iryo 20 segundos después de que este último descarrilara. Sin embargo, un análisis detallado de las imágenes disponibles no muestra signos claros de colisión, y un técnico del Iryo pidió a los pasajeros que permanecieran dentro del tren tras el accidente. La ausencia de pruebas visuales del impacto ha alimentado teorías alternativas que apuntan a dos descarrilamientos independientes.
La versión oficial y sus agujeros
Según Adif, el Iryo descarriló primero y, mientras sus vagones caían por un terraplén, el Alvia que circulaba en sentido contrario impactó contra él. Pero los vídeos del lugar muestran la vía del Iryo intacta en el punto donde supuestamente se produjo el roce, y los destrozos se concentran en el cambio de agujas, no en la zona de colisión. Una pieza de 12 toneladas, un bogie, apareció a 300 metros de distancia sin marcas de arrastre, lo que contradice la dinámica de un choque frontal a 200 km/h.
Las pruebas que no aparecen: imágenes y vídeos bajo lupa
El debate se centra en la ausencia de imágenes del impacto. A pesar de la densa red de cámaras en la línea de AVE, no se ha difundido ningún vídeo que capte el choque. Los defensores de la versión oficial señalan rozaduras en el sexto y séptimo vagón del Iryo, pero los escépticos replican que esos daños son compatibles con el propio descarrilamiento. Un vídeo analizado por el perito Gisbert muestra la vía rota sin rastros de colisión, y la catenaria intacta hasta el cambio de agujas.
El desguace del Alvia: ¿destrucción de pruebas?
A los pocos días del accidente, la locomotora del Alvia fue desguazada, lo que ha sido interpretado como una eliminación prematura de pruebas. El Iryo, en cambio, permanece en custodia. Esta diferencia en el tratamiento de los trenes ha aumentado las sospechas de que se oculta información. Los técnicos que pidieron a los pasajeros quedarse dentro podrían haber actuado bajo instrucciones de no alarmar, pero en retrospectiva, esa orden fue criticada por poner en riesgo a los ocupantes.
La pregunta que queda en el aire es por qué no hay una sola imagen del impacto entre dos trenes que circulaban a alta velocidad. La rapidez con la que se ha desguazado el Alvia y la falta de transparencia en la investigación alimentan la teoría de que algo no encaja. Hasta que no se publiquen los datos de las cajas negras y las grabaciones de las cabinas, el debate entre una colisión real y dos descarrilamientos simultáneos seguirá abierto.
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