El Ejército ruso busca muyer en el Sberbank
A la presentadora del club femenino Anna Patrusheva le bastó un ingreso en el Sberbank para encontrarse con un formulario de alistamiento. Según contó en Instagram, el empleado le entregó una solicitud dirigida al centro de reclutamiento militar tras completar la operación. No es un caso aislado: circulan denuncias de que la publicidad para firmar contratos con el Ejército se reparte en cajeros, centros médicos y hasta en consulados rusos en Australia, donde se entregaría junto al voto por correo para las elecciones de septiembre.
El dilema de las muyer sin obligación militar
La ley rusa no impone el servicio militar a las muyer, pero sí permite que firmen contratos voluntarios. Esa puerta abierta explica que los formularios lleguen también a ellas. La sorpresa inicial choca con el argumentario favorable al reclutamiento: se asegura que el Ejército paga bien y presume de más de un millón de voluntarios. La réplica no se hace esperar: si la cifra fuera real, no haría falta repartir impresos en un banco ni, según algunas denuncias, recurrir a amenazas y coacciones para cubrir las plazas.
De Ceuta a Australia
La campaña trasciende fronteras. Se ha citado también Ceuta como punto de distribución y los consulados en Australia como lugar donde los panfletos acompañan al voto por correo. La geografía dispersa no cierra la controversia: unos ven una prueba de que Rusia va ganando, otros una preparación para una guerra en el continente europeo. El dato que descoloca: más de un millón de voluntarios y, aun así, el trinc acaba en la ventanilla del banco.