Encargado de obra: 45.000-60.000 al año, 1.000 viviendas y ningún relevo
¿Cuánto cobra un encargado de obra en España? La respuesta directa viene de un profesional de 52 años que empezó a trabajar a los 14, entró de aprendiz con contrato a los 16 y acumula más de mil viviendas ejecutadas: entre 45.000 y 60.000 euros brutos anuales. La cifra sorprende en un sector castigado, pero el propio protagonista la matiza: para los nuevos, ¿qué nuevos? El relevo no aparece y quien está en el tajo lo sabe.
Un oficio con 38 años de barro a sus espaldas
Empezar a los 14 sin contrato, sacarse el oficio a base de golpes y completar 1.000 horas de formación nocturna durante tres años después de las jornadas de albañil. Ese es el currículo que describe el encargado, que también hizo un ciclo de grado superior en 2009, justo cuando la crisis lo dejó parado. Luego llegó el puesto en una constructora del IBEX y la lista de funciones que cualquiera identificaría como el verdadero motor de una obra: interpretar planos, planificar los oficios, vigilar la seguridad, controlar la calidad y pedir material. Si algo sale mal, el error también es suyo.
La guerra de los peldaños: encargado contra jefe de obra
No todo es dinero. En la conversación aparece el clásico pulso por el estatus. Hay quien asegura que el encargado es solo un obrero con algo más de mando y que el jefe de obra es el que manda de verdad. La réplica tiene miga: un buen encargado hace bueno a un mal jefe de obra, y no al revés. La conversación acaba con un duelo entre el conocimiento que sale de los documentos y el que se aprende mirando al andamio; el oficio es de esos sitios donde no hay nada escrito.
La subcontratación en cadena: del IBEX al autónomo sin red
La radiografía del sector que sale de estos testimonios es demoledora. Las grandes constructoras apenas contratan: dejan el grueso a las subcontratas, y estas subcontratan a autónomos que a su vez cogen trabajadores sin papeles en turnos de 12 horas. La pregunta de quién responde cuando todo se tuerce queda flotando en la conversación, junto a la sospecha de que la calidad es la primera víctima. Se cita incluso la frase de que con los precios unitarios de las licitaciones la única forma de ganar algo es cobrar por lo que no se hace. No hace falta más.
Mano de obra que no llega y la que llega sin oficio
El otro gran frente es demográfico. Se señala que el 25,3% de los ocupados del sector son extranjeros y que esa llegada masiva fija un techo salarial para los puestos más bajos. Pero al mismo tiempo se reconoce que sin esta mano de obra no hay quien levante las casas. La falta de relevo autóctono es estructural: los que se fueron en la crisis de 2008 ya no volvieron, y los jóvenes no ven la obra como un futuro. Encima, las cuadrillas multiculturales plantean retos de comunicación y convivencia que el encargado resuelve con gestos, dibujos y paciencia. O con la llamada al jefe de turno cuando se le hinchan las narices.
Costes, calidad y otras cuentas que no salen
El coste de construcción ronda los 1.200 euros por metro cuadrado según las últimas obras. La cifra, unida a la presión por abaratar, explica que se hable de proyectos malos, materiales de baja calidad y errores humanos. No obstante, el encargado defiende que se pueden hacer promociones bien acabadas: cita alquileres sociales con buenos aislamientos y acabados serios. La contradicción es que el sistema premia lo contrario, y el propio encargado termina pidiendo que no le metan en el saco de las prácticas dudosas: eso se lo deja a los jefes.
El oficio no se va a extinguir mientras haya necesidad de vivienda. Pero la pregunta de fondo sigue sin respuesta: quién lo va a hacer cuando los que empezaron a los 14 se jubilen. Mientras tanto, el encargado sigue disponible, con la misma máxima de siempre: en la obra, donde nadie te quiere, siempre acaban llamándote. Con mil viviendas a la espalda, uno se lo puede permitir.