VOX se hunde entre los mayores: el 'efecto Figaredo' y las pensiones dinamitan su base en CyL
A 30 euros mensuales está la lealtad de los jubilados españoles. O al menos eso sugiere el vuelco electoral en Castilla y León, donde las encuestas internas —confirmadas el 15M— retratan a un VOX en caída libre entre los votantes de más de 50 años, justo el segmento que hasta hace nada constituía su columna vertebral. El detonante: la posición del partido en la revalorización de las pensiones y, en particular, las declaraciones de su figura más polémica en la comunidad, Figaredo, que llegó a sugerir su congelación. Los 'yayos' y 'pre-yayos' han girado hacia el PP, según los sondeos internos que manejaban tanto Génova como la propia formación de Abascal antes de los comicios autonómicos.
El 'laboratorio' que se repite: de Extremadura a CyL
No es la primera vez que VOX actúa como conejillo de indias, pero Castilla y León ha sido la prueba más dolorosa. Tras los tropiezos en Extremadura y Aragón, el 15M de 2025 se esperaba con lupa. Los datos de las encuestas internas — filtradas a mediados de marzo — ya indicaban una fuga masiva de mayores de 50 hacia el PP. El motivo: la negativa de VOX a apoyar la subida de las pensiones (votó en contra en el Congreso, junto a Junts), un movimiento que el propio partido justificó como responsabilidad fiscal, pero que sus votantes mayores interpretaron como una puñalada.
'Por 30 euros al mes los jubilados dejan que el nieto del vecino sea sacrificado', ironizaba un analista, reflejando la percepción de que la fidelidad del votante senior se compra con cada euro de pensión.
El 'giro insólito' que nadie esperaba salvo las encuestas
La encuesta interna que manejaba el PP en CyL preveía una transferencia neta de votos de VOX al PP entre los mayores de 50, un segmento que representa más del 40% del censo. Y los resultados del 15M lo confirmaron: VOX perdió entre 3 y 5 puntos porcentuales respecto a 2023, mientras el PP arañaba exactamente ese diferencial. La campaña de VOX, centrada en la inmigración y la 'deriva totalitaria' del Gobierno, chocó de frente con la preocupación real de los jubilados: la cuantía de su cheque mensual. La 'deriva totalitaria' que denunciaban algunos de sus propios militantes —como el exafiliado que relató en redes su baja— no fue el problema: la deriva hacia la congelación de las pensiones, sí.
Figaredo: el candidato que dinamitó su propia base
El nombre de Figaredo, candidato de VOX a la Junta de Castilla y León, se ha convertido en el enterrador de las opciones de su partido entre los pensionistas. Sus declaraciones previas a la campaña, sugiriendo que las pensiones debían 'congelarse' para no disparar el déficit, fueron un regalo para el PP y un órdago a los votantes de más edad. Aunque Figaredo matizó luego sus palabras, el daño estaba hecho. El PSOE, por su parte, recogió parte de la cosecha, pero no tanto como el PP, que supo capitalizar el descontento con un discurso más tibio pero igual de firme en la defensa del poder adquisitivo de los jubilados.
La guerra generacional que gana la gerontocracia
El debate de fondo es incómodo: mientras los jóvenes asumen hipotecas imposibles y salarios precarios, los mayores de 50 —que ven cercana la 'ansiada paguita'— priorizan su pensión antes que el futuro de sus hijos y nietos. 'Es una puta guerra y la están ganando los yayos', resumía un análisis en redes. La pregunta que queda flotando es si VOX está dispuesto a renunciar a su electorado más fiel para mantener su ortodoxia fiscal, o si el tijeretazo a las pensiones acabará siendo el principio del fin de su ascenso.
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