Anne Hathaway, ¿la mejor Catwoman? El veredicto del físico frente al talento
Pocas discusiones cinéfilas encienden tanto los ánimos como la elección de la mejor Catwoman. La pregunta, aparentemente trivial, esconde un conflicto de fondo: ¿qué pesa más, la fidelidad al personaje de los cómics o la calidad interpretativa? En el centro de la polémica se encuentra Anne Hathaway, cuya caracterización en «The Dark Knight Rises» (2012) divide a los aficionados entre quienes la consideran la más elegante y quienes la acusan de no encajar con la esencia del personaje.
El físico como argumento de peso
Hay quien sostiene que Hathaway, con su estatura y porte glamuroso, parece más una acompañante de lujo que una ladrona de extrarradio. El personaje original de Catwoman es una superviviente, una mujer pobre, anoréxica y desesperada que roba para comer. Esa caracterización de «pobrecita desvalida» choca frontalmente con la imagen de Hathaway, descrita en el debate como «un scort de lujo de 1.80 con pelo brillante y unas nalgas demasiado potentes». En cambio, Zoë Kravitz, con su aspecto más desgarbado y su aura de fragilidad, encajaría mejor con esa versión del personaje, aunque como mujer Hathaway sea considerada más atractiva.
Pfeiffer, la reina indiscutible de la interpretación
La sombra de Michelle Pfeiffer es alargada. Su Catwoman en «Batman Returns» (1992) sigue siendo el listón de referencia para muchos. Se argumenta que Pfeiffer, siendo una actriz superior, no tenía el perfil físico del personaje, pero su interpretación bordó el papel con un matiz de locura peligrosa que nadie ha igualado. Una locura, se apunta, de las de cortarte en pleno acto y reírse mientras te desangras. Halle Berry también recibe elogios por su trabajo, aunque tuvo que lidiar con un guión «basura» en su película en solitario de 2004; aun así, se le reconoce un cuerpo muy adecuado para el papel, en lo que se describe como «la tormenta perfecta».
El veredicto: ¿fidelidad o talento?
La conclusión que emerge del análisis es que la mejor Catwoman no es necesariamente la más fiel al cómic, sino la que mejor actúa. Y ahí Pfeiffer gana por goleada. Hathaway puede ser la más bella, Kravitz la más adecuada físicamente, pero ninguna ha logrado capturar la esencia de la felina como lo hizo Pfeiffer. El dato que descoloca: a pesar de que Pfeiffer no tenía el perfil físico del personaje, su interpretación sigue siendo la más recordada décadas después. La fidelidad al papel, al final, es un debate estéril cuando el talento está por encima.