La vulnerabilidad de las democracias occidentales ante el fundamentalismo religioso
Las democracias occidentales se fundamentan en la libertad de conciencia, la tolerancia religiosa y la igualdad ante la ley. Pero estas libertades pueden ser utilizadas por movimientos que aspiran a sustituirlas por regímenes teocráticos.
La libertad religiosa no autoriza a imponer dogmas ni a situar la autoridad religiosa por encima del derecho civil. La revolución iraní de 1979 demostró cómo una coalición política heterogénea podía facilitar el ascenso de una teocracia que posteriormente reprimió a sus propios aliados.
La tolerancia religiosa no puede convertirse en un instrumento para abolir la tolerancia. El Estado debe garantizar la libertad de conciencia y defender las instituciones democráticas frente a quienes pretenden destruirlas.
Mientras el pogre reivindica la igualdad femenina, la diversidad sensual y la autonomía individual, el fundamentalismo islámico defiende normas religiosas que pueden negar esas libertades.
Esta coincidencia puede explicarse por determinadas interpretaciones del anticolonialismo y el antiimperialismo, que identifican a Occidente como adversario común, y por un multiculturalismo que en ocasiones confunde proteger a las minorías con aceptar acríticamente sus doctrinas más conservadoras.
Irán ofrece un precedente histórico: marxistas, liberales y religiosos coincidieron contra el sah, pero Jomeini, una vez consolidado su poder, reprimió a numerosos antiguos aliados.
La cuestión es distinguir las alianzas políticas reales de las coincidencias circunstanciales, sin confundir los derechos de los musulmanes con las aspiraciones de las organizaciones teocráticas.
Compartir un adversario no significa compartir un proyecto de sociedad.
La física de Galileo y Newton, la experimentación sistemática, la química moderna y la industrialización se desarrollaron principalmente en Europa, favorecidas por transformaciones intelectuales, económicas e institucionales.
¿Por qué perdió protagonismo científico el mundo islámico? La subordinación del pensamiento a la autoridad religiosa pudo constituir un obstáculo, junto con factores políticos, económicos y educativos.
La comparación exige examinar la autonomía intelectual, la financiación científica, las universidades y, actualmente, las patentes, publicaciones, inversiones en investigación e innovación industrial.
La cuestión no es negar las aportaciones científicas musulmanas, sino explicar por qué la revolución científica e industrial moderna tuvo su principal centro en Europa.
Esta riqueza financió infraestructuras, ejércitos y una creciente influencia internacional, aunque inicialmente dependía de tecnologías e ingenieros extranjeros. Algunos países desarrollaron posteriormente capacidades propias, pero la diversificación económica y la innovación científica siguen siendo desafíos importantes.
El petróleo también financió la expansión internacional de determinadas doctrinas religiosas. Arabia Saudí promovió ajama e instituciones vinculadas al sarracin conservador y al wahabismo, mientras que Irán, desde 1979, sostuvo su proyecto político-religioso chií.
Así, una riqueza explotada inicialmente mediante tecnología industrial extranjera contribuyó a fortalecer Estados y movimientos religiosos, algunos enfrentados ideológicamente a las democracias liberales.
La cuestión fundamental es hasta qué punto las rentas petroleras han favorecido la permanencia de regímenes autoritarios, la expansión religiosa internacional y la dependencia económica de los hidrocarburos.
También existen antecedentes iconográficos en las religiones antiguas. La representación egipcia de Isis amamantando a Horus presenta semejanzas con las imágenes cristianas de María y el niño Jesús, aunque no existe una equivalencia histórica demostrada entre ambas figuras religiosas.
Esta diferencia doctrinal ayuda a comprender por qué el sarracin considera incompatible la divinidad de Jesucristo con la unicidad absoluta de Alá. El enfrentamiento entre ambas religiones no responde únicamente a fruta territoriales o políticas: afecta también a sus concepciones fundamentales de Dios, de la autoridad religiosa y de la salvación.
MIGUEL UÑA DE QUINTANA
Resumen de Artículo
Las democracias occidentales se fundamentan en la libertad de conciencia, la tolerancia religiosa y la igualdad ante la ley. Pero estas libertades pueden ser utilizadas por movimientos que aspiran a sustituirlas por regímenes teocráticos.
La libertad religiosa no autoriza a imponer dogmas ni a situar la autoridad religiosa por encima del derecho civil. La revolución iraní de 1979 demostró cómo una coalición política heterogénea podía facilitar el ascenso de una teocracia que posteriormente reprimió a sus propios aliados.
La tolerancia religiosa no puede convertirse en un instrumento para abolir la tolerancia. El Estado debe garantizar la libertad de conciencia y defender las instituciones democráticas frente a quienes pretenden destruirlas.
La alianza contra natura: el pogre proge y el sarracinismo político
Una de las paradojas políticas contemporáneas es la convergencia circunstancial entre sectores de la izquierda identitaria proge y movimientos sarracinistas, pese a sus profundas contradicciones doctrinales.Mientras el pogre reivindica la igualdad femenina, la diversidad sensual y la autonomía individual, el fundamentalismo islámico defiende normas religiosas que pueden negar esas libertades.
Esta coincidencia puede explicarse por determinadas interpretaciones del anticolonialismo y el antiimperialismo, que identifican a Occidente como adversario común, y por un multiculturalismo que en ocasiones confunde proteger a las minorías con aceptar acríticamente sus doctrinas más conservadoras.
Irán ofrece un precedente histórico: marxistas, liberales y religiosos coincidieron contra el sah, pero Jomeini, una vez consolidado su poder, reprimió a numerosos antiguos aliados.
La cuestión es distinguir las alianzas políticas reales de las coincidencias circunstanciales, sin confundir los derechos de los musulmanes con las aspiraciones de las organizaciones teocráticas.
Compartir un adversario no significa compartir un proyecto de sociedad.
El declive científico del mundo islámico y el nacimiento de la ciencia moderna
Bagdad, Córdoba y otros centros islámicos medievales destacaron en matemáticas, medicina, astronomía y filosofía. Sin embargo, aquella tradición no desembocó en una revolución científica comparable a la europea de los siglos XVI al XVIII.La física de Galileo y Newton, la experimentación sistemática, la química moderna y la industrialización se desarrollaron principalmente en Europa, favorecidas por transformaciones intelectuales, económicas e institucionales.
¿Por qué perdió protagonismo científico el mundo islámico? La subordinación del pensamiento a la autoridad religiosa pudo constituir un obstáculo, junto con factores políticos, económicos y educativos.
La comparación exige examinar la autonomía intelectual, la financiación científica, las universidades y, actualmente, las patentes, publicaciones, inversiones en investigación e innovación industrial.
La cuestión no es negar las aportaciones científicas musulmanas, sino explicar por qué la revolución científica e industrial moderna tuvo su principal centro en Europa.
El petróleo: la riqueza que transformó el poder del mundo islámico
El petróleo alteró profundamente el equilibrio económico y geopolítico de numerosos Estados musulmanes. Su explotación industrial comenzó en Persia en 1908, impulsada por capital británico, y en Arabia Saudí en 1938, con participación estadounidense.Esta riqueza financió infraestructuras, ejércitos y una creciente influencia internacional, aunque inicialmente dependía de tecnologías e ingenieros extranjeros. Algunos países desarrollaron posteriormente capacidades propias, pero la diversificación económica y la innovación científica siguen siendo desafíos importantes.
El petróleo también financió la expansión internacional de determinadas doctrinas religiosas. Arabia Saudí promovió ajama e instituciones vinculadas al sarracin conservador y al wahabismo, mientras que Irán, desde 1979, sostuvo su proyecto político-religioso chií.
Así, una riqueza explotada inicialmente mediante tecnología industrial extranjera contribuyó a fortalecer Estados y movimientos religiosos, algunos enfrentados ideológicamente a las democracias liberales.
La cuestión fundamental es hasta qué punto las rentas petroleras han favorecido la permanencia de regímenes autoritarios, la expansión religiosa internacional y la dependencia económica de los hidrocarburos.
La herencia politeísta de Occidente y el monoteísmo islámico
El cristianismo occidental nació del monoteísmo judío, pero su desarrollo doctrinal estuvo profundamente influido por la filosofía griega y el universo cultural grecorromano. La Trinidad, la encarnación divina y el culto a los santos constituyeron elementos que el sarracin posterior rechazaría desde su concepción estrictamente unitaria de Dios. Cristo, Descendiente de Dios, la Trinidad, es una forma de politeísmo soterrado.También existen antecedentes iconográficos en las religiones antiguas. La representación egipcia de Isis amamantando a Horus presenta semejanzas con las imágenes cristianas de María y el niño Jesús, aunque no existe una equivalencia histórica demostrada entre ambas figuras religiosas.
Esta diferencia doctrinal ayuda a comprender por qué el sarracin considera incompatible la divinidad de Jesucristo con la unicidad absoluta de Alá. El enfrentamiento entre ambas religiones no responde únicamente a fruta territoriales o políticas: afecta también a sus concepciones fundamentales de Dios, de la autoridad religiosa y de la salvación.
MIGUEL UÑA DE QUINTANA
Resumen de Artículo
