Ethereum: el empujón del 24% que reaviva el debate sobre su techo
Hace poco más de un año, Ethereum experimentó una subida del 24% en 24 horas. El precio rondaba los 1.947 dólares y, para algunos, aquella vela confirmaba una estructura alcista que llevaría la criptomoneda hasta los 6.000 e incluso 8.000 dólares. La euforia contrastaba con quienes seguían viendo en Bitcoin y Monero la única reserva de valor fiable.
La tesis alcista: BlackRock, DeFi y volumen
El argumento principal de los optimistas se apoyaba en la tokenización de activos del mundo real por parte de grandes instituciones como BlackRock, y en el ecosistema DeFi de Ethereum, considerado el más potente y con mayor número de proyectos. Según esta corriente, las comisiones elevadas no eran un obstáculo, sino la prueba de que la red soporta una actividad masiva. La demanda de ETH para pagar gas y ejecutar contratos inteligentes crecería con cada nuevo proyecto, lo que tarde o temprano se reflejaría en el precio. La acumulación previa, con volúmenes «desmesurados» en gráfico mensual, era la antesala de un movimiento vertical.
El contrapunto: escasez de Bitcoin y competencia
En el lado opuesto, se recordaba que Ethereum carece de la escasez programada de Bitcoin. Sin un techo de emisión fijo, la inflación monetaria —aunque reducida tras The Merge— no garantiza la misma apreciación a largo plazo. Además, competidores como Solana o Berachain ofrecían alternativas más rápidas y baratas. La polémica sobre si la SEC clasificaría a ETH como commodity o security añadía incertidumbre regulatoria. La fecha clave era el 23 de mayo, cuando la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. debía pronunciarse sobre los ETF de Ethereum al contado.
La sombra de los proyectos dudosos
El debate también sirvió para poner en evidencia proyectos como Pi Network, criticado por retener las criptomonedas de los usuarios y monetizar a través de publicidad sin reparto real. Mientras tanto, Ethereum seguía siendo la plataforma número uno por valor total bloqueado, aunque la fuga de liquidez hacia otras cadenas era un riesgo creciente.
El tiempo ha puesto a cada cual en su sitio. Los que compraron en aquel empujón vieron cómo el precio oscilaba sin alcanzar los 6.000 todavía. La decisión de la SEC, que entonces se esperaba, sigue siendo hoy un factor determinante para el futuro de Ethereum. Como dijo un participante: «Ojito que se va al guano». O al cielo.