¿Es la literatura en lenguas ibéricas superior a la anglosajona?

Aprovecho para upear este hilo, dejar una recomendación literaria y hacer alguna reflexión.

Anoche termine la última novela de @Cormac McCarthy El pasajero/Stella Maris, técnicamente son dos novelas, aunque van juntas en una y pertenecen a la misma trama. Todas las novelas que he leído de McCarthy son obras maestras (No es pais, La Carretera, Meridiano de Sangre) aprovecho para recomendar esta que me parece una novela colosal.

La novela cuenta con todo lo que tiene que tener una obra magna, la trama es aparentemente simple pero bastante compleja, no creo que sea bueno adelantar mucho porque también tiene sus niveles de profundidad y diversas interpretaciones. Por hacer un resumen rápido, va de la historia de dos hermanos, descendientes de un científico importante del proyecto Manhatan.

La novela es una mezcla de ideas e insinuaciones que hemos tratado por aqui, gnosticismo, demonología, historia, incesto, cristianismo, judaismo, absurdo, existencialismo, ufología, locura, teoría de la cíencia, epistemología, matemáticas, física, sueños, psicoanálisis, conspiraciones, anarquismo, terror fiscal, maldiciones generacionales, traumas, platonismo.

Es una novela crípica y compleja de leer, las tramas que se abren no se cierran, un poco paranóica; no es compleja por el estilo (la prosa del autor es extraordinaria y "simple" a nivel formal) sino por lo amargo y multiforme, quiero decir que no es Thomas Phynchon, en el que la narración se hace bola, pero que tampoco es una obra lineal. El estilo es un Cormac crepuscular -no hay violencia- y con momentos que a mi me recuerdan a Salinger.

Es una de esas obras con una profundidad y unos detalles magnificos de los que el lector tiene que darse cuenta. La erudición en ciencias, teología, esoterismo, literatura, filosofía, resultan espeluznantes, y el autor no se molesta en intentar quedar de listo, suelta las cosas de pasada sin darles la menor importancia. Me llamó la atención por ejemplo una cita a Calderón bastante bien traida que el autor ni entrecomilla (dudo que la mayoría de los lectores anglosajones la entiendan).

Creo que como toda buena obra hay muchos niveles de interpretación que van desde el naturalismo superficial, al gnosticismo y a mi juicio una última interpretación mas oculta y optimista que atisvo en ciertos detalles pero que parece que los midwitts de Reedit obvian por completo.

No es una lectura ligera, pero tampoco una lectura dificil en el sentido que cueste de leer. Si alguien empieza a leerla y le cuesta en el primer capítulo escrito en cursiva, decir que es totalmente normal, en el segundo capítulo la trama va a la fuente normal y luego vamos entendiendo de que van las cursivas.

En fin que la recomiendo encarecidamente, igual no como la primera novela a leer del autor -o quizás si- pero si como una novela a leer, quizás para quien tenga cierto kilometraje en estas cosas. Si pudiera se la recomendaría también a Jesús G. Maestro que seguro que la odiaría por anglosajona, a pesar de que Cormac es extremadamente respetuoso y admirativo por nuestra cultura, que conoce bien; que habla español y que ha vivido en España: en Ibiza concretamente, además que varias de sus novelas transcurren en España, incluida una parte de esta por cierto.

@Amraslazar @Plavi @Lemmy es Dios @Clavisto @Fudivarri @PA\BE​
Confesaré mi total ignorancia sobre este escritor. Pero cómo me suelen gustar las recomendaciones de los que aprecio por uno u otro motivo , me animo a comprar el libro.

El autor entiendo por lo que leo sigue vivo? Lo pregunto porque romperé mi regla de no leer a nadie que no lleve perecid 100 años.. puede sonar pretencioso pero me hizo mucha gracia cuando se lo leí a no sé quién y tampoco cuándo, no lo recuerdo.

Lo que sí voy a variar es volviendo a la novela. Llevo cierto tiempo ya que me llama más el ensayo o libro de historia .

Le cuento cuando ya le haya echado un vistazo al libro🙂
 
Confesaré mi total ignorancia sobre este escritor. Pero cómo me suelen gustar las recomendaciones de los que aprecio por uno u otro motivo , me animo a comprar el libro.

El autor entiendo por lo que leo sigue vivo? Lo pregunto porque romperé mi regla de no leer a nadie que no lleve perecid 100 años.. puede sonar pretencioso pero me hizo mucha gracia cuando se lo leí a no sé quién y tampoco cuándo, no lo recuerdo.

Lo que sí voy a variar es volviendo a la novela. Llevo cierto tiempo ya que me llama más el ensayo o libro de historia .

Le cuento cuando ya le haya echado un vistazo al libro🙂
Murió hace cuatro años creo. Es el de No es país para viejos. Sí, en efecto la película está basada en un libro, como suele pasar. Y el libro es mejor que la peli.
 
Murió hace cuatro años creo. Es el de No es país para viejos. Sí, en efecto la película está basada en un libro, como suele pasar. Y el libro es mejor que la peli.
No vi la peli, imagino que ni me interesó en su momento.

Siempre es mejor el libro 😉 (aunque haya adaptaciones muy buenas).
 
No hablaré de literatura que leyendo lo que estoy leyendo nada puedo aportar reconociendo, al mismo tiempo, mi ignorancia y lo mucho que he disfrutado.

A no sé quién escuché decir que el español del siglo de oro y después por inercia, no gustaba de meterse en la casa del vecino a dar su opinión sobre todas las cosas con ese ánimo de justificar envidias y zozobras a pesar de su mucho empeño por creerse mejor evitando la molestia de aceptar que fuera inferior. Aquel español entregado a sus cosas, que entonces provocaban envidias e iras de esas que nacen en el corazón de los que sienten ser superiores sin alcanzar a demostrarlo, dejó hacer y decir como si no le importara lo que de él se iba diciendo. Algo hubo pero en opinión de Roca Varea eran tochos infumables sin mordiente, es decir sin ese veneno de buen gusto que te corroe por dentro dulcemente. Ella pedía más. Quería devolver moneda por moneda, invento por invento y blasfemia por blasfemia.

Yo pensé que se equivocaba al proponer algo así para devolver la visita insidiosa del que lleva en su adn la necesidad de mirarte por encima del hombro, y tanto duró esa visita no anunciada, que sus fantasías cambiaron poco a poco a la condescendencia elegante del que viéndote arruinado te anima a seguir viviendo y si es posible, que por tu culpa su éxito te acabe pareciendo un infierno merecido.

Maestro se dedica a mirarlos a la cara y no le importa su histrionismo ni su desahogo si consigue hacerlos dudar siquiera un segundo, y si lo consigue o no, que algo conseguirá, lo importante de su desafuero es hacernos mirar a nosotros mismos con un poco más de orgullo y benevolencia. Si el rey va desabrigado o no, su intención es invitarnos a pensar, siquiera imaginar, que en efecto va desabrigado. Esa desabrigadez, real o imaginaria, es un arma poderosa para bajar los santos de sus altares y una vez tan abajo como el espectador, la mirada ya no mira las alturas entre temor y vergüenza sino que lo hace frente a frente y eso lo cambia todo.

Lo critican por haber seguido a la Escuela de Oviedo -que dicen es la expresión petulante de la opinión de un simple autor- porque es marxista y esas cosas. Pues me parece muy bien si el efecto conseguido de su filosofar es ponernos delante una explicación de nuestro estar en el mundo que es como pan para el hambriento. Reconozco en mí, mal que me pese hacerlo como haberlo padecido, un complejo existencial frente a esas naciones cuyo merecimiento sin tacha iba en perfecta consonancia con nuestra desgracia merecida. El dolor que me produjo debe parte de su intensidad a que me resistía a creer que fuéramos tan malos, torpes, codiciosos, indolentes, pícaros e indecentes... Sobre todo porque el peso de semejantes vicios de los espíritus condenados, eran en su caso la ligereza brillante de sus virtudes intachables, inalcanzables. Superlativas.

La única resistencia, además de la cabezonería, era que tanto vicio no podía caber en mentes tan ingenuas que aprendieron a confiar antes en un extraño que en los propios compañeros. Revelaciones como la suya que desviste santos y desabrigada reyes, fueron para mí como un antídoto contra esa postración en mi caso tan dolorosa.

Luego he venido comprendiendo el grado de nuestra exposición a la propaganda extranjera con el permiso o el desinterés de quien tenía en su mano ponerle freno o suministrar antígenos. Ser ingenuo no equivale a ser inocente, en absoluto. Equivale a pensar que todos son iguales o parecidos y que del mismo modo esperas del otro maldades similares, las esperas también de la mejor versión de sí mismos. Y eso no es así, que la introspección del alma enseña mucho de otras almas pero también engaña en su ensimismamiento.

Religión, cultura... Parecen iguales las suyas y las nuestras pero ya saben, el diablo está en los detalles. Aquí se me viene una comparación que podría poner la guinda en este tocho de aprobación a Maestro -perdone mi osadía sr. maestro- y es la siguiente: ingenuidad orgullosa vs arrogancia violenta.
 
Estoy de acuerdo en que el país dominante o imperio tiene mucha capacidad para promocionar su cultura e imponer su canon. Y los británicos lo han hecho los últimos dos siglos.

Pero eso ha pasado en todas las épocas. La España imperial del siglo XVII podía impulsar al Quijote como una gran obra universal. La España decadente de finales del siglo XIX no podía sostener que La Regenta era superior a Madame Bovary o a Anna Karenina aunque fuera verdad. ¿ De eso Maestro dice algo? Lo pregunto sinceramente, no lo sé.
 
La literatura anglosajona, por puro peso bruto demográfico y económico, acumula una cantidad de talento inalcanzable para cualquier otra, excepto, quizás, la francesa. En un arrabal caribeño puede aparecer un García Márquez cualquiera, pero por lógica de los talleres y estudios literarios de Cambridge o la Ivy League saldrá siempre una suma de talento mayor. Aparte de que el inglés también tiene sus Nobel de Nigeria o Trinidad y Tobago.

La literatura española en castellano y la rusa tienen algo muy similar: una explosión de talento brutal en un siglo y la nada absoluta alrededor. Después de Lope, Calderón y Quevedo, 200 años de Jovellanos, Gabrieles y Galanes, Galdoses y similares. En el siglo XX los hispanoamericano maquillaron un poco el tema.

Lo de quienes desprecian la literatura en gallego no es nuevo ni sorprendente. Recuerdo a mis compañeros de instituto riéndose con las cantigas de escarnio y maldizer, actuales y frescas después de 700 años y luego bostezando con la lectura de un mesetario cualquiera que nos vendían como gran escritor. Y por mi biblioteca ronda una antología española de literatura fantástica, que tuvieron que rellenar de traducciones de Fole y Cunqueiro para encontrar algo decente.
 
Veo que has editado. Pero mira ha sido para bien. Totalmente de acuerdo. Cualquier idioma que no tiene modo subjuntivo ni distingue entre ser y estar, debería jugar en una liga inferior.

Además la IA no usa el subjuntivo, otra razón más para usarlo como si no hubiese un mañana.
Ultra master, Jugon
Me acaba de volar la cabeza con lo del subjuntivo en la IA, tiene toda la razón.

ES UN EUREKA PARA MI.
Gran aporte, me abrió todo un mundo de análisis y crítica y no quiero pasar por alto el agradecérselo.

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Luego está el autobombo anglosajón, que excluye de sus múltiples productos culturales y de consumo cualquier referencia ajena a su mundo. En sus libros y películas, la monomanía shakespiriana llega a hacerse agobiante y repetitiva, como si no hubiese más escritores a los que citar. Me sorprendieron, en cambio, las frecuentes referencias en escritores y cineastas rusos a los grandes del Siglo de oro. Turgeniev tiene un ensayo fantástico comparando a Shakespeare y Cervantes, por ejemplo.

La gran perdedora de este dominio anglo (y no solo en la pujanza del idioma) es la cultura francesa, en mi modesta opinión superior en la suma de escritores (no hay décadas ni siglos oscuros en la literatura francesa), músicos, pintores e incluso cineastas, y hasta casi ayer Paris fue el centro de todas las vanguardias. Hoy son un arrabal más de la cultura dominante, aunque queda algún Houellebecq que nos recuerda que siguen ahí.
 
Luego está el autobombo anglosajón, que excluye de sus múltiples productos culturales y de consumo cualquier referencia ajena a su mundo. En sus libros y películas, la monomanía shakespiriana llega a hacerse agobiante y repetitiva, como si no hubiese más escritores a los que citar. Me sorprendieron, en cambio, las frecuentes referencias en escritores y cineastas rusos a los grandes del Siglo de oro. Turgeniev tiene un ensayo fantástico comparando a Shakespeare y Cervantes, por ejemplo.

La gran perdedora de este dominio anglo (y no solo en la pujanza del idioma) es la cultura francesa, en mi modesta opinión superior en la suma de escritores (no hay décadas ni siglos oscuros en la literatura francesa), músicos, pintores e incluso cineastas, y hasta casi ayer Paris fue el centro de todas las vanguardias. Hoy son un arrabal más de la cultura dominante, aunque queda algún Houellebecq que nos recuerda que siguen ahí.
Ni tan siquiera existe Ben Johnson para ellos.
 
Ni tan siquiera existe Ben Johnson para ellos.

Esto les dolió bastante. Recuerdo haber leído un comentario en un periódico inglés sorprendiéndose de que Shakespeare fuese, simplemente, uno más.
 
Luego está el autobombo anglosajón, que excluye de sus múltiples productos culturales y de consumo cualquier referencia ajena a su mundo. En sus libros y películas, la monomanía shakespiriana llega a hacerse agobiante y repetitiva, como si no hubiese más escritores a los que citar. Me sorprendieron, en cambio, las frecuentes referencias en escritores y cineastas rusos a los grandes del Siglo de oro. Turgeniev tiene un ensayo fantástico comparando a Shakespeare y Cervantes, por ejemplo.

La gran perdedora de este dominio anglo (y no solo en la pujanza del idioma) es la cultura francesa, en mi modesta opinión superior en la suma de escritores (no hay décadas ni siglos oscuros en la literatura francesa), músicos, pintores e incluso cineastas, y hasta casi ayer Paris fue el centro de todas las vanguardias. Hoy son un arrabal más de la cultura dominante, aunque queda algún Houellebecq que nos recuerda que siguen ahí.
Lo de Shakespeare siempre me ha llamado la atención: siempre que hacen alguna referencia cultural o literaria lo tienen que meter a la fuerza, parece que si no eres un estudioso de su obra no puedes ser considerado mínimamente culto, y además lo tiene que demostrar de primeras. Y cuando mencionan a algún poeta diferente suele ser algún autor menor de la época victoriana que, en mi opinión, no está a la altura de los poetas medio buenos del resto del mundo, tanto ingleses como estadounidenses.
 
Lo de Shakespeare siempre me ha llamado la atención: siempre que hacen alguna referencia cultural o literaria lo tienen que meter a la fuerza, parece que si no eres un estudioso de su obra no puedes ser considerado mínimamente culto, y además lo tiene que demostrar de primeras. Y cuando mencionan a algún poeta diferente suele ser algún autor menor de la época victoriana que, en mi opinión, no está a la altura de los poetas medio buenos del resto del mundo, tanto ingleses como estadounidenses.

Si se hace una rápida y superficial revisión del cine anglosajón de los inicios a hoy, se encuentra una escasísima presencia de historias y personajes ajenos a su cultura (tal vez con la excepción de las pelis de romanos, que supongo equipararían a su propio expansionismo): se me ocurren Kirk Douglas haciendo de Van Gogh, el Quijote de Orson Welles y poco más. Imagínense un biopic sobre la vida de Dostoiewski: la fama, la condena a gloria, el fusilamiento simulado, el destierro a Siberia, el matrimonio tóxico, la epilepsia, la miseria... No lo rodarán nunca, antes harán la segunda versión de Shakespeare in love, y luego Shakespeare va al mercado, Las vacaciones de Shakespeare, Shakespeare se saca el carnet de conducir, Shakespeare en su día a día... Si les sobra tiempo, harán la quinquagésima versión de Asesinato en el Orient Express (parece que no conocen otra de esa autora), en la que los personajes citarán varias veces a Shakespeare, y ya al final, otra versión de El discurso del Rey, en la que el protagonista, aparte de conseguir leer un texto sin atragantarse (hazaña mucho más merecedora de una película que el descubrimiento de América) también es capaz de hacer otra cosa al mismo tiempo.
 
Si se hace una rápida y superficial revisión del cine anglosajón de los inicios a hoy, se encuentra una escasísima presencia de historias y personajes ajenos a su cultura (tal vez con la excepción de las pelis de romanos, que supongo equipararían a su propio expansionismo): se me ocurren Kirk Douglas haciendo de Van Gogh, el Quijote de Orson Welles y poco más. Imagínense un biopic sobre la vida de Dostoiewski: la fama, la condena a gloria, el fusilamiento simulado, el destierro a Siberia, el matrimonio tóxico, la epilepsia, la miseria... No lo rodarán nunca, antes harán la segunda versión de Shakespeare in love, y luego Shakespeare va al mercado, Las vacaciones de Shakespeare, Shakespeare se saca el carnet de conducir, Shakespeare en su día a día... Si les sobra tiempo, harán la quinquagésima versión de Asesinato en el Orient Express (parece que no conocen otra de esa autora), en la que los personajes citarán varias veces a Shakespeare, y ya al final, otra versión de El discurso del Rey, en la que el protagonista, aparte de conseguir leer un texto sin atragantarse (hazaña mucho más merecedora de una película que el descubrimiento de América) también es capaz de hacer otra cosa al mismo tiempo.

Es curioso esto que dices. No por cierto, que lo es, sino porque muchas veces acusamos a los estadounidenses de tener una visión muy limitada y creerse el centro del mundo. Ellos conocen sus estados, y el resto del mundo se resume en "México" que engloba a toda la América Hispana. Francia esos snobs europeos, los alemanes, que solo tienen historia como nancy, los diversos países asiáticos, los países del norte de África y ya por último los rusos, sus enemigos.

Pues bien eso al final es el mismo vicio de los ingleses y en parte de los franceses. No lo inventaron los estadounidenses, lo heredaron. En ese sentido es mucho más interesante analizar el mundo audiovisual inglés, que el americano.
Mis favoritos son esos documentales de la BBC donde salen los típicos izquierdistas británicos descubriendo España y sorprendiéndose de todo lo que ven. El penúltimo gran imperio de la humanidad, descubriendo España.... a estas alturas. Pero aquí les tenemos por gente muy culta, formada e inteligente.

En fin.
 
La Literatura y la Historia se han utilizado para crear y fortalecer orgullos nacionales. En España hay o hubo muchos profesores que te dicen que el idioma español es el más bello, la literatura española la mejor, el Quijote el mejor libro...Pero si te vas a Italia el típico profesor de instituto te va a decir lo mismo del italiano, de la Divina Comedia. Y en Rusia pues lo mismo y te hablarán sobre todo de Guerra y Paz (es su libro patriótico contra el invasor).

Es llamativo que hay una búsqueda del librote sagrado, el tocho- Biblia nacional (el Quijote, Guerra y Paz, Divina Comedia...)

Los anglos lo han hecho de otra manera. En vez de una Biblia nacional han buscado un autor semidiós, un mesias. Shakespeare es perfecto para eso porque vivió en una época en la que el idioma culto era el latín y sus derivados. Y escribir en inglés era como ahora escribir en húngaro. Literariamente es lo más parecido a nacer en un establo y cambiar la humanidad.
Lo de apostar por un autor Mesías en lugar de un libro Biblia les ha ansioso muy bien. Mejor que a los alemanes con Goethe.
 

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