Escolares cubanos vitorean la bandera española: ¿resquicio de hispanismo en la isla?
Cuba es el país latinoamericano donde con más naturalidad se escucha «Madre Patria» al referirse a España. Lo confirma un acertijo viral que recorrió las redes: un vídeo de escolares pasando ante la Embajada española en La Habana mientras señalan la bandera y corean «Esa es la bandera de la Madre Patria». La escena, grabada por un viandante, se convirtió en una adivinanza sobre qué país sudamericano protagonizaba el gesto. La respuesta, contra todo pronóstico geográfico, fue Cuba.
¿Por qué Cuba y no otro?
La elección de Cuba como epicentro del hispanismo popular no es casual. Durante décadas, el relato oficial de la Revolución matizó la herencia colonial para enfatizar la resistencia frente a Estados Unidos. Eso ha dejado un espacio para que el vínculo con España se mantenga como un contrapeso cultural, especialmente en la élite educada. Mientras que en México o Argentina la Leyenda Negra caló hondo en los currículos escolares, en la isla la narrativa antiespañola nunca fue prioritaria. Como señaló un participante del debate, «no recuerdo a ningún cubano pedirnos que devolvamos el oro».
El debate de fondo: herencia frente a resentimiento
El acertijo ha reabierto una vieja discusión: ¿qué países hispanoamericanos conservan más afecto por España? Las posturas se dividen entre quienes apuestan por los países de mayoría blanca y europeizada (Argentina, Uruguay, Chile) y quienes defienden que el hispanismo es más fuerte donde el antiimperialismo estadounidense es la prioridad. Los primeros señalan la composición étnica; los segundos, la geopolítica. El caso cubano ilustra que la afinidad puede nacer del rechazo compartido a otro poder, más que de una nostalgia colonial. De hecho, en países como Perú o Bolivia, donde la población indígena es mayoría, el vínculo con España suele ser más conflictivo.
¿Cuánto pesa la «Leyenda Negra»?
La influencia anglosajona en la educación latinoamericana es otro factor. En países con fuerte presencia de universidades estadounidenses o con élites formadas en el mundo anglo, el relato crítico con la colonización española se refuerza. Cuba, aislada de ese circuito, ha preservado una visión menos hostil. No obstante, cualquier cambio político en la isla podría reescribir esa narrativa. La irrupción de figuras como Marco Rubio en el debate sobre el futuro de Cuba sugiere que, si el régimen cae, la «Leyenda Negra» podría convertirse en nuevo catecismo.
De momento, el vídeo de los escolares cubanos es una rareza que desmonta estereotipos: a veces el cariño hacia la antigua metrópoli sobrevive donde menos se espera. Pero conviene no extrapolar: un gesto simbólico no borra siglos de historia compartida, ni las heridas que aún supuran. El hispanismo en América Latina resiste, sí, pero como una corriente subterránea que aflora en los lugares más insospechados.