Un tercio de los que buscan su primer empleo supera los 44 años
María tiene 45 años, un currículum en blanco y lleva meses inscrita como demandante de empleo. No es un caso raro: representa a un tercio de todos los españoles que buscan su primera oportunidad laboral. La fotografía completa el análisis: el 80% son mujeres.
La estadística que rompe el molde
Los datos disponibles dibujan un perfil incómodo para los gestores de políticas activas de empleo. Personas que nunca han cotizado, que se han formado tarde o que han dedicado su vida a cuidados no remunerados, y que ahora intentan entrar en un mercado que pide experiencia. La cifra de mujeres no es anécdota: apunta a una discriminación acumulada en lugar de a una decisión individual.
Las dos lecturas del fenómeno
Hay quien sostiene que el problema es de actitud: si una persona no ha trabajado nunca, difícilmente puede exigir un empleo a los 45 años. En el lado contrario, se subraya la falta de mecanismos de reinserción y la penalización por edad en los procesos de selección. La comparación con la rapidez de inserción de algunos inmigrantes se utiliza para alimentar la tesis individualista, aunque sin datos concluyentes.
El problema de fondo: las pensiones
La cuestión no es solo laboral. Quienes entran tarde al mercado con edades cercanas a los últimos cuarenta y pocos años apenas podrán cotizar entre cuatro y cinco años antes de jubilarse, salvo que encuentren empleo estable muy pronto. El sistema de pensiones no tiene prevista una solución para esta generación puente, y el dato que descoloca es ese: cotizando solo cinco años, la pensión pública quedará lejos del mínimo contributivo.