Las condenas por violación en máximos: la mitad son extranjeros
¿España es un estado fallido? La pregunta suena exagerada hasta que se leen los últimos datos sobre condenas por agresión sexual con penetración. El Debate y Gaceta.es publican cifras en máximos: la mitad de los condenados por violación son extranjeros, y Ceuta suma 15 niñas víctimas sin que el Ejecutivo, dicen esas cabeceras, haya dado explicaciones.
El dato que rompe el relato
La mitad de las condenas por violación corresponden a personas nacidas en otro país, en un Estado donde la población extranjera ronda el 15%. La diferencia, aplicada a un delito tan grave, abre una pregunta que el relato oficial evita: ¿hay un factor migratorio o un sesgo en la instrucción judicial?
Hay quien sostiene que la tendencia es consecuencia directa de la política penal y migratoria del Gobierno: ocho años de coalición con agenda feminista y las agresiones no han bajado, sino que han subido. La corriente contraria responde que el problema no es la ideología, sino la incapacidad del Estado para integrar y controlar a los recién llegados, y sospecha que el marco legal blando incentiva la reincidencia.
La pugna por la explicación
Mientras tanto, la ironía circula por los pasillos digitales: «si no tuviera hijas, no me preocuparía; pero decirlo sería racismo». Con semejante disyuntiva, nadie debería sorprenderse de que la discusión derive en un callejón sin salida.