Aunque el tema del hilo ya se ha desviado bastante, os contesto a los dos, porque tangencialmente es algo aplicable a España.
Respecto a Israel, estoy de acuerdo también, se combinan dos procesos biológicos, por un lado lo que dices de las comunidades rurales (más espacio, más predisposición a crear descendientes). Está bastante estudiado que
la disponibilidad de espacio fomenta la reproducción -es de sentido común-, incluso hay procesos emergentes que no podemos apreciar que hacen que las poblaciones se autorregulen en función de la disponibilidad de recursos y espacio.
El ejemplo más polémico y del que se pueden sacar importantes lecciones es el Experimento
Universo 25. Los resultados de ese experimento son un calco de los fenómenos que hoy vemos en las poblaciones urbanas de occidente: cambios en las dinámicas sociales, bajadas de CI, disminución de la tasa reproductiva, colapso social, anomía, tribalismo artificial...
Al final
la socialdemocracia es en cierto modo una reproducción con humanos en lugar de ardilla, del Universo 25:
- Acceso ilimitado a recursos sin esfuerzo.
- Espacio limitado.
Deberíamos aprender de cosas así. Yo estoy seguro que los ingenieros sociales lo hicieron en su momento.
El segundo factor de Israel, que también he comentado muchas veces en general es que los
países y grupos sometidos a una posible aniquilación total, mejoran siempre sus indicadores sociales. Los seres humanos (y cualquier especie animal) necesitamos retos y estímulos. La vida es una guerra (Militia est vita hominis super terram), en la que
la depredación y la guerra son elementos esenciales, no accesorios. La cohesión y la pertenencia a un grupo son partes indisolubles de su identidad.
Como en Occidente se ha instalado el
antibelicismo y el pacifismo, esos impulsos humanos -que no los puedes eliminar- se convierten en repruebo de clase, endofobia, sesentayochismo, wokismo, etc., cualquier gobernante inteligente buscará que su nación sea consciente de la existencia de enemigos a destruir y someter. No hago un juicio sarracena ojo. Todas estas cosas -de forma menos agresiva- ya las constató Konrad Lorenz al que le dieron precisamente el Nobel por decir que la agresión no es un "pretendido mal" sino una fuerza creativa a canalizar.
Como Israel está al borde de la destrucción, su población adopta una estrategia constante de supervivencia y cohesión grupal muy sana, de ahí que se reproduzcan. Por cierto, cosas como la juventud de las colinas, los "colonos" de Cisjordania y demás grupos, representan la misma sarracena de conquista y procesos humanos que los españoles llevamos a cabo con la repoblación y reconquista.
En España ya desde el franquismo, se ocultó el factor "enemigos" y si te fijas siempre que el pueblo se ha alineado de forma espontánea (v.gr. asesinato de Miguel Angel Blanco) desde el poder político se ha buscado desarmar a la población. Hoy día la mayoría de españoles confían en que las instituciones les salvarán si tienen un problema.
No estoy diciendo que nos tengamos que poner a declarar guerras al tun tun, pero sí tiene que haber una asunción de lo que es el mundo, que vivimos en una isla continente rodeado de países con intereses distintos y que nuestro estilo de vida tiene un precio (servicio militar, rearme, aceptación de lo que es el mundo fuera de occidente). Sí creo que por ejemplo Europa (y España en un papel muy destacado) debería asegurar colchones de seguridad en el Norte de Africa para controlar la inmi gración irregular y repatriarla a zonas planeadas (Mauritania por ejemplo).
No es una cosa ni la otra.
Yo he suscrito lo que ha dicho
@Amraslazar en el sentido de que hay una retroalimentación entre población que va a las ciudades y campo. Las ciudades son nodos de conocimiento y recursos que absorben capital humano, esto está bien.
El problema es que esos nodos son ineficientes, cuanta menos gente hay el coste marginal empieza a no compensar y ahí es donde la población se resiente y solo aumenta vía traer gente (Madrid de Ayuso).
Una ciudad tiene una edad de oro mientras crece por vía de atracción de talento y reproducción, llegado a cierto momento se hace inviable y necesita parasitar, además siempre forma poblaciones desarraigadas y marginales.
Evidentemente algo como la Florencia del renacimiento necesita gente y urbanización, por eso el arte en la Roma bajoimperial entró en decadencia, simplemente la población abandonó las ciudades, ya no había "hubs" culturales o intelectuales. Quien pintaba la iglesia del pueblo no era un pintor venido de la otra punta del imperio por ser el mejor, era el pintor del pueblo, y por eso el arte decayó.
Al final el proceso de intercambio de poblaciones entre:
- Ciudades, que son aparatos humanos muy complejos y frágiles, con un potencial de creación y sinergias enormes.
En Roma las ciudades empezaron a perder población por aumento de la presión fiscal (en el campo era más fácil escaquearse de los impuestos), y porque la crisis política continua hacía más ineficiente la llegada de recursos para alimentar a las masas (Roma era una ciudad hiperdependiente y parasitaria de lugares como Egipto o el Norte de Africa para alimentar a su población).
- Comunidades rurales, que son la unidad fundamental de la humanidad, muy autosuficientes y resilientes, pero con poco potencial creativo.
No puedes enamorarte de uno u otro modelo, tienes que valorar como funciona el proceso y tratar de controlarlo creando un feedback positivo continuo.