Todos juegan al alza, pero nadie sabe cuándo llega la corrección
El mercado está alcista. O al menos eso sostiene la mayoría de lecturas que circulan estos días, y los argumentos no son mística: máximos crecientes, mínimos crecientes y una liquidez que, según una de las lecturas, ya no corre como durante la pandemia. El problema no es la dirección, es el calendario. No faltan, eso sí, los que hablan de burbuja.
Máximos crecientes y mínimos crecientes: qué define un mercado alcista
La tesis dominante es simple y antigua. Si cada máximo del precio supera al anterior y cada mínimo hace lo mismo, la tendencia es alcista y no hay mucho más que discutir. A eso se agarra la mayoría, que además añade un argumento de cierre: en el largo plazo la bolsa siempre sube. Hay incluso quien sostiene que si no es alcista entonces toca guerra total o deflación brutal con apreciación monetaria. Lo segundo se considera imposible; lo primero, por ahora, también.
¿Qué puede torcer la tendencia? Tipos de interés y una corrección pendiente
Aquí empiezan las grietas. Se sostiene que vienen dos años de subidas de tipos y que la bolsa caerá en ese tramo, con excepciones contadas: farmacéuticas y medicina. La clave, se argumenta, es no confundir subir tipos con tipos altos, porque para hablar de tipos altos estos deberían superar una inflación que, en la lectura más agresiva que circula, se sitúa en el 23% anual. Sobre esa base se dibujan escenarios más gruesos: un conflicto global hacia 2028, devaluaciones en cadena y un reset monetario hacia 2030. Son previsiones, no datos.
La duda del dinero que ya no corre como en la covid
Frente a tanto titular, hay quien plantea una objeción más terrenal: la masa monetaria creada durante la pandemia ya no empuja como antes, y eso dejaría el mercado en zona neutral o de indecisión. Es la discrepancia de fondo entre quienes ven una tendencia sostenida y quienes detectan agotamiento. En medio queda el dinero quieto: para quien no quiere sobresaltos se mencionan fondos monetarios ultrashort, con la advertencia de que otros productos cargan comisiones notables.
Farmacéuticas e inteligencia artificial: el refugio que no lo es tanto
El sector farmacéutico aparece como una de las excepciones que se salvarían de la caída prevista y, a la vez, como refugio relativo, según quién lo mire. El matiz: basta una mala noticia sobre un medicamento concreto para que una compañía se hunda temporalmente, por sólido que sea el sector. La irrupción de la inteligencia artificial se ve como posible catalizador de márgenes a medio plazo, aunque, como apunta otro participante, está por ver.
La tendencia, a día de hoy, se lee como alcista. Hay quien espera una corrección fuerte dentro de poco, tras la cual el mercado seguiría subiendo. Pero la convicción se apoya en el largo plazo precisamente porque el corto no ofrece ninguna garantía. Si llega la corrección que algunos esperan, lo sabremos cuando ya haya pasado.