¿Aguantará Zapatero seis meses? Frentes abiertos y ninguna salida
El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero acumula una lista de frentes abiertos que, según algunos análisis, debería derribarlo en cuestión de meses. Crisis económica sin final cercano, paro desbocado, secuestros de turistas, conflictos con Marruecos y Gibraltar, y el chantaje de la SGAE son solo algunos de los problemas que el Ejecutivo socialista no logra cerrar. La pregunta recorre los mentideros políticos: ¿veremos una dimisión antes de seis meses?
La tormenta perfecta que no cesa
Los datos son demoledores. La crisis financiera de 2008 golpeó con fuerza y, dos años después, las cifras de paro siguen al alza. A eso se suman situaciones de seguridad como los secuestros de turistas españoles en el extranjero —un fenómeno que algunos atribuyen a la percepción de riqueza— y las tensiones diplomáticas con países vecinos. La SGAE, la organización de gestión de derechos de autor, actúa como un pulpo que estrangula cualquier intento de reforma. Con este panorama, cuesta imaginar que el gobierno pueda mantenerse en pie.
La oposición no mueve ficha
Sin embargo, la oposición no parece dispuesta a forzar la caída. El PP, liderado por Mariano Rajoy, guarda silencio. La estrategia parece clara: dejar que sea el gobierno quien se desgaste. Rajoy se frota las manos: cuanto peor esté la economía, más fácil será recoger los frutos en las urnas sin tener que asumir el coste de gestionar la crisis. Además, en las comunidades donde gobiernan, el escudo del gobierno nacional les permite esquivar las culpas.
¿Y si nadie quiere gobernar?
Una corriente de análisis sostiene que, en España, los gobiernos no dimiten. Es casi una regla no escrita: nadie abandona el sillón, por muy negra que sea la situación. Ni siquiera la oposición querría ponerse al frente con la que está cayendo. El ejemplo lo dejó el felipismo: catorce años de gobierno que acabaron con el país sumido en otra crisis, y no hubo dimisiones. Adicionalmente, el calendario juega a favor de Zapatero: la presidencia de turno de la UE en el primer semestre de 2010, el Mundial de fútbol y las vacaciones de verano son píldoras para adormecer a la opinión pública. Pasado el verano, ya veremos.
La broma del «fresador» y otras distracciones
No faltan quienes se toman la situación con humor negro. Se especula con que la vicepresidenta acabará confesando un pasado como fresador, o que Pepiño Blanco se postulará para presidente de EE.UU. Son las anécdotas de un debate que, en el fondo, esconde una triste realidad: el país necesita soluciones, y el gobierno parece a la deriva. Mientras, la sociedad permanece impasible, expectante, esperando que el Mundial o cualquier otro evento les distraiga del desastre.
Entre esta tormenta, el dato que descoloca es que, con todos estos problemas, el gobierno todavía no se ha tambaleado. Quizá la respuesta sea que, en España, la inercia pesa más que la ruina.
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