El verano del consumo récord: un pequeño negocio factura un 40% más
Un pequeño empresario que recorre la costa y la capital de su provincia lo resume sin anestesia: «Nunca había visto mi ciudad así». Chiringuitos, bares, centros comerciales, todo a explotar. Su facturación ha crecido un 40% respecto al año pasado, y no es un caso aislado: los datos de desplazamientos y vuelos también marcan récords.
¿Por qué este verano ha sido diferente?
El empresario señala dos factores: hace dos años, la subida del SMI golpeó su negocio; el año pasado, las subidas de precio contuvieron el gasto. Este año, en cambio, el consumo se ha disparado. El mundial ha hecho bastante, apunta otro análisis. La combinación de un evento deportivo global y la relajación de los precios ha liberado el gasto acumulado.
Macro vs micro: el espejismo de las cifras
Los récords de desplazamientos por carretera y de vuelos confirman la tendencia. Pero hay quien sostiene que España crea riqueza como las plantaciones de algodón del siglo XIX: sobre la base de un trabajo precario que impide a millones acceder a una vida digna. La respuesta no se hace esperar: la precariedad ya no es exclusiva de un colectivo, sino que afecta a la mayoría. La tensión entre las cifras macro y la realidad micro es el telón de fondo de este verano.
El dato que descoloca
El empresario, que no quiere dar detalles de su negocio pero insinúa que es «algo por el estilo» de vender melones con una furgoneta y altavoces, asegura que es mucho más lucrativo de lo que la gente cree. Y remata: «Nunca he visto España así desde que tengo uso de razón». El consumo récord convive con una precariedad estructural que nadie parece capaz de resolver.